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Copa del Rey

El Joventut se lleva la Copa en un partido igualadísimo

domingo 10 de febrero de 2008, 11:18h
El Joventut salió con los cinco sentidos puestos sobre el juego. El pívot alemán Jan Hendrik Jagla lanzó a los verdinegros con dos triples madrugadores, pero los estadounidenses Pete Mickeal y Will McDonald abrieron un pozo debajo del aro badalonés. A los diecisiete minutos, el Tau ganaba por doce puntos (28-16).

Y eso, pese a que una falta y una técnica sobre Mickeal dieron Rudy Fernández cuatro tiros libres que, aparte de aprovecharlos agrandó con una cesta después de sacar de banda (28-28). Esa secuencia dio un nuevo aire al Joventut, que salió indemne del primer tiempo aunque firmase un desesperante tres de dieciséis en triples. El diez de doce en tiros libres le dejó margen para no acusarlo tanto (33-30 m.20).

El Tau iba a otras cosas. Los vitorianos se pusieron los ropajes de las grandes ocasiones, la careta de las finales, el gesto de los clubes que saben cuáles son las tardes en las que no se puede fallar, en las que nadie tiene derecho a los artificios. Jugó con los argumentos que mejor le venían. Los buscó y los explotó sin miramientos de principio a fin. Mickeal, McDonald, el serbio Igor Rakocevic y el hispano-brasileño Tiago Splitter adoptaron las funciones de un martillo pilón.

Cuando el Tau golpeaba, ellos impactaban en el yunque. A los vascos todo les resultaba más fácil, aunque sólo fuera por el hecho de jugar en casa. Pero al Joventut tampoco le venía mal ese papel de víctima cantada. El primer intento de escapada serio por parte de los alaveses (47-41) murió contra el muro de talento que Rudy Fernández levanta cada vez que pisa una cancha de baloncesto.

El Joventut aprovechó sus oportunidades
El Tau amenazaba con desaparecer en el horizonte. Algo que habría ocurrido antes o después de no ser por la concentración colectiva de la 'Penya' y por la calidad de Rudy Fernández (veintidós puntos en 30 minutos). La cuestión es que el Tau vive para días y partidos como estos. O que el Joventut también ha forjado una leyenda de canastas y talento en tardes como la de Vitoria.

De esa forma, y tras treinta minutos de tranquilidad y confianza absoluta en el triunfo por parte local, el marcador anunciaba a bombo y platillo que la 'Penya', que Ricky Rubio y Rudy, que Pau Ribas, que Eduardo Hernández Sonseca y la fabrica de jugadores de Badalona, todavía podían dar la campanada.

El punto número 25 en la cuenta del Rudy Fernández enfrió el optimismo del Buesa Arena, aunque no cogió por sorpresa al Tau lógicamente. El Tau salió a jugar una final y a esa labor aplicó todos los sentidos. Mucho más consciente del peligro que entrañaba el Joventut que sus aficionados y que el ambiente generalizado de la Copa (60-58).

El rumor procedente de la grada cambió de escala. Las palmas de celebración dieron paso a los pitos de angustia cuando los verdinegros manejaban el balón. La cuarta de Mickeal, aunque la ventaja era 'local' (62-61), incrementó los tics nerviosos de una afición ávida de celebrar algo con los suyos, de dejar atrás unas cuantas fases finales sin premio. Ya quisieran muchos poder contar esa aventura de finales. El Tau quiere contarla de finales y de títulos. Por eso había una especial ilusión en los vitorianos.

La "Penya" estuvo acertada en los últimos momentos
Dos minutos y medio por delante de la bocina había sueños para todos (74-74). Los errores iban a tener la última palabra. O mejor dicho, los aciertos. Una constante en el noche vitoriana de Rudy, que puso la Copa en las yemas de los dedos de la 'Penya' (74-78 a 1,34 minutos).

En vena de aciertos volaba, impresionante, Teletovic. Alargó su sobresaliente final de partido con otro triple más (once puntos de corrido) y la existencia del Tau (77-78), pero a Ricky Rubio, un imberbe genial, hecho de la pasta que distingue a los grandes entre los grandes, no tuvo problemas para anotar dos tiros libres veintisiete segundos antes de la conclusión. A sus diecisiete años los lanzó con la tranquilidad de un veterano curtido en mil batallas. Debe ser algo relacionado con el talento. El trabajo lo acabó Mallet desde la línea de libres. Ave Rudy¡. Ave Joventut¡. Gracias Tau. Si pudiera haber dos campeones.....
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