El misterio del viaje de Moratinos
jueves 15 de enero de 2009, 22:30h
Todos los medios de comunicación españoles han dedicado muchas páginas, minutos de audiencia y cuantiosas imágenes a la gira que ha hecho el ministro de Exteriores Moratinos por Oriente Próximo. ¿Está justificada tanta cobertura mediática? ¿A qué ha ido en realidad Moratinos? Más aún, ¿qué papel juega España? ¿Decidimos en algo?
Para entendimiento de los profanos, lo primero que hay que señalar es que la guerra de Gaza es el enésimo capítulo de un conflicto que ha cumplido sesenta años. Desde 1948, fecha en que la ONU decidió la partición de la Palestina y dio legitimidad al nacimiento del Estado de Israel, ha habido no menos de 4 guerras israelo-árabes, todas ellas extremadamente cruentas, con anexión de territorios y destrucción de bienes. Ha habido también incursiones militares de Israel en Iraq, en Jordania, en Libano y por supuesto en Cisjordania y Gaza, primero ocupadas y después abandonadas por el Ejército hebreo y dejadas en manos de una administración palestina.
Estos son los hechos. En cuanto a los actores en presencia: además de Israel, de la Organización de Liberación de la Palestina (OLP) y los múltiples grupos más o menos vinculados a ella, y de los países árabes del entorno, Egipto, Siria, Jordania y Líbano, han intervenido en el conflicto todos los grandes del planeta. Comenzando por los Estados Unidos, siempre presente, Rusia (antes la URSS), Gran Bretaña, Francia y hasta China, más discretamente, así como algunos países musulmanes de gran peso, Arabia Saudita, Turquía e Irán, por mencionar sólo estos tres. Y a pesar de todo, el conflicto sigue sin resolverse.
En estas circunstancias se produce el viaje de Moratinos. ¿Lleva alguna propuesta española? ¿Tiene un plan alternativo? ¿Le esperan ansiosos los protagonistas del conflicto para ver qué dice España? Nada de eso. El ministro español va simplemente a apoyar un plan que ya existe sobre la mesa: Sarkozy y Mubarak, jefes de Estado de Francia y Egipto, han propuesto un alto el fuego y una serie de medidas. España sólo apoya.
Siguiendo este razonamiento, el viaje de Moratinos se justificaría si alguno de los promotores del plan tuviera dificultades para hacerse oir. Tampoco es el caso. Egipto, epicentro político del conflicto, no sólo tiene relaciones con Israel y acceso directo a todos sus responsables, sino que Hosni Mubarak y su hombre clave el general Omar Suleiman, mantienen contacto directo con Mahmud Abbas y con los líderes de Hamas. Egipto no necesita intermediarios. ¿Y Francia? Tampoco. Sarkozy acaba de estar en la región, donde se entrevistó con los jefes de Estado y los máximos responsables de Egipto, Siria, Libano, Israel y la Autoridad palestina, y como resultado propuso su plan. En cuanto al contacto con Hamas, Sarkozy no puede hacerlo directamente porque la organización que controla Gaza es considerada “movimiento terrorista” por la Unión Europea, pero consejeros del Eliseo y responsables de los servicios secretos galos se ocupan de ello.
En tercer lugar, Moratinos, es decir el gobierno español, no tienen capacidad ni mandato para modificar el plan franco-egipcio. Si los interlocutores del ministro se quejan de tal o cual punto, quieren añadir o cambiar otro, o rechazan de plano alguna medida incluída en el paquete, el nuestro se limitará a escuchar con su habitual sonrisa etrusca. Y marchará corriendo a decírselo a quienes sí tienen poder para cambiar o mejorar la propuesta. Por esa razón, Moratinos ha ido de una parte para otra contando a quienes le escuchaban lo que le han dicho los otros.
En definitiva, ninguno de los protagonistas se encuentra aislado. Todos tienen contactos y relaciones multilaterales. Todos hablan con todos. Y hay una propuesta sobre la mesa. Por cierto un plan rechazado en sus términos actuales tanto por Israel como por Hamas, pero susceptible de evolucionar.
Entonces ¿para qué ha viajado Moratinos? ¿Por qué tanta alharaca? ¿Alguien le ha pedido la mediación? No. La única alternativa que queda es la de concluir que el motivo principal del viaje de Moratinos es hispano-español. Es decir, que el Presidente Zapatero le ha dicho: “Oye Miguel Angel, tú que tienes una buena agenda y conoces a la gente, véte allí a ver qué podemos rascar. Habla con todos los que puedas, y sobre todo házte muchas fotos…”. En época electoral, eso siempre puede ser útil.