Zapatero: "la llegada de Obama abre una oportunidad que no vamos a desaprovechar"
El Gobierno confía en Obama para mejorar su relación con Estados Unidos
martes 20 de enero de 2009, 20:47h
Después de casi cinco años de alejamiento a raíz de la retirada de las tropas españolas de Iraq en abril de 2004, el Ejecutivo español está convencido de que las relaciones bilaterales pueden dar ahora un salto cualitativo y destaca la buena sintonía entre Rodríguez Zapatero y Obama, puesta de relieve en la conversación telefónica que mantuvieron tras la victoria electoral del demócrata.
En aquella ocasión, el presidente electo informó a Rodríguez Zapatero de que su vicepresidente, Joe Biden, realizaría tras su investidura una gira por Europa, en la que tenía interés en incluir a España.
En los últimos días, el presidente del Gobierno ha animado a "ayudar a Obama para que él pueda ayudar a todos" y cree que la crisis económica internacional puede durar menos de lo previsto si la nueva Administración de Estados Unidos genera confianza.
En este contexto, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero resalta las coincidencias en importantes aspectos de la política económica y, concretamente, los elogios dedicados por Obama a España como un ejemplo en materia de energías renovables.
Una oportunidad que hay que aprovechar
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha asegurado que el discurso de Barack Obama en su toma de posesión como presidente de Estados Unidos da esperanzas al diálogo y la paz y su llegada a la Casa Blanca "abre una oportunidad que no vamos a desaprovechar".
Zapatero ha seguido por televisión parte de la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente estadounidense y ha escuchado en su integridad su discurso, según fuentes de la Presidencia del Gobierno.
Un discurso que, según estas fuentes, ha considerado "muy positivo" y que responde al proyecto que ha defendido a lo largo de la campaña previa a las elecciones en las que se impuso a John McCain.
Las palabras de Obama, a su juicio, "mantienen vivas las esperanzas para lograr un orden interno más justo, para que el diálogo y la paz ganen espacio a los conflictos que hoy existen en el mundo y para que el reparto de la riqueza sea mas equitativo".
"Con su discurso, Obama nos da esperanzas y sus palabras nos sitúan en el mejor camino para una fluida y fructífera relación con el Gobierno de España", ha recalcado antes de reiterar: "la llegada de Obama abre una oportunidad que no vamos a desaprovechar".
Buena relación personal
El jefe del Gobierno español está seguro de que mantendrá una buena relación personal con Obama, aunque habrá que esperar "un tiempo razonable" antes de que se concrete su primera reunión con el recién investido presidente de Estados Unidos, en la que desea conversar "a fondo" sobre los principales conflictos internacionales y la situación en América Latina, con un interés específico en Cuba.
Con independencia de la fecha de esa primera entrevista, ambos tendrán ocasión de verse el 2 de abril en Londres si la diplomacia cierra la participación de España en la cumbre del G-20 que acogerá la capital británica, una reunión en la que se revisarán los compromisos adquiridos en noviembre en Washington.
Rodríguez Zapatero nunca llegó a entrevistarse con Bush, pese a la etapa de distensión que favoreció su último embajador en España, Eduardo Aguirre, quien se esforzó en aislar el desencuentro sobre Irak para normalizar las relaciones bilaterales.
Otro de los escenarios en los que España ve posibilidades de avance tras la llegada de Obama a la Casa Blanca es el de la crisis de Oriente Próximo, ante la que Rodríguez Zapatero ha reclamado a la nueva Administración estadounidense "un nuevo enfoque, más comprometido y dinámico".
El futuro de la cooperación internacional entre España y Estados Unidos se verá, además, condicionado por la evolución de los acontecimientos en Afganistán, donde el Ejecutivo español ha advertido que no proyecta, por el momento, aumentar el número de tropas.
En todo caso, el relevo de Bush por Obama ha sido recibido por el Gobierno español con satisfacción y esperanza, desde el convencimiento de que el cambio abrirá una etapa más "intensa, fluida y positiva" en las relaciones bilaterales.