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Disputa por el petróleo y la pesca

La crisis del Sahara aboca a un enfrentamiento por el control de recursos

lunes 26 de enero de 2009, 16:14h
El Sahara Occidental no es un país rico. Sin embargo, dispone de recursos naturales suficientemente cuantiosos en relación a la poca población autóctona. Con 284.000 kilómetros cuadrados (más de la mitad de España), los habitantes originarios de la ex colonia no llegan al medio millón, y son menos de un millón contando los ciudadanos marroquíes que se han instalado en la zona desde 1975. Con lo cual los recursos que ya se explotan (fosfatos de Bucraa y pesca) son más que suficientes. Y los recursos potenciales (petróleo, gas natural, hierro, cobre, uranio y otros), aunque en cantidades moderadas, bastarían para dar viabilidad económica y capacidad de interlocución al país.

Explotación marroquí
El gobierno de Marruecos ha explotado los dos principales recursos (pesca y fosfatos) desde que ocupa y administra el territorio en 1975. España, al igual que los demás países de la Unión Europea y los Estados Unidos, lo han aceptado y han firmado acuerdos bilaterales con Rabat para comprar los fosfatos de Bucraa y realizar acuerdos de pesca para que las diferentes flotas faenen en aguas del banco canario-sahariano (flotas española, portuguesa, rusa, ucraniana, japonesa y china principalmente).

En más de tres decenios de conflicto (desde 1975 hasta 1991, fecha del alto el fuego, y desde 1991 hasta hoy), en ocasiones contadas ha sido cuestionado el control y explotación de los recursos por parte de Marruecos. Una primera vez fue cuando en noviembre de 1977 el Polisario atacó el pesquero español "Saa" y capturó a tres marineros que fueron liberados más tarde en Argel. En una segunda ocasión el movimiento independentista ametralló desde tierra al pesquero español "El Junquito" y a la patrullera Tagomago en 1985 en la costa sahariana. En ambas ocasiones se trataba de llamar la atención internacional y de la opinión pública española sobre el conflicto del Sahara Occidental.

Sin embargo, en todo este tiempo prácticamente el Frente Polisario no hizo ninguna campaña internaciomnal de consideración sobre la legitimidad y el hecho consumado del control y explotación de los recursos naturales por parte de Marruecos. Sólo cuando el gobierno de Rabat concedió licencias de prospección petrolífera off-shore a lo largo de la costa del Sahara, el Polisario planteó la cuestión en Naciones Unidas. Y el Departamento jurídico dependiente de la Secretaría general de la ONU recordó en un dictamen su doctrina al respecto: que "la potencia administradora puede conceder licencias de exploración y prospección; pero que los permisos de explotación de recursos sólo serán legitimos si los beneficios recaen sobre las poblaciones autóctonas".

Cambio radical
La situacion actual, sin embargo, ha cambiado radicalmente. El gobierno marroquí y el Frente Polisario se libran una batalla jurídico-política-comercial por los recursos como no se había conocido anteriormente.

El Consejo Nacional Saharaui (que hace las funciones de Parlamento) acaba de adoptar una Ley que establece "las zonas marítimas exclusivas de la República Saharahui (RASD)". Según el Secretario general del Frente Mohamed Abdelaziz, "la delimitación de sus zonas marítimas y la declaración de una zona económica exclusiva (ZEE) es una afirmación del derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y a la soberanía permanente sobre sus recursos naturales".

Esta decisión viene a culminar un período en el que el también Polisario ha otorgado licencias de prospección petrolífera a diferentes compañías en el mundo, ha participado en varias ferias internacionales consagradas en el sector energético (una de ellas en Houston, la cuna de los lobbys petrolíferos norteamericanos) y ha planteado en diferentes instancias internacionales, en la Unión Europea y en las Naciones Unidas, resoluciones y propuestas que afectan al control de los recursos naturales del Sahara.

Según los dirigentes del movimiento independentista saharaui, la explotación de recursos por parte de Marruecos es ilegal y contraria a las normas internacionales; mientras que para el gobierno de Rabat la pretensión del Polisario de negociar la explotación de las riquezas saharianas es ilusoria entre otras cosas porque la ‘República saharaui’ RASD "no es reconocida por ningún país occidental, ni de la Unión Europea, ni los Estados Unidos, ni por los miembros de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica OCDE, a excepción de México". En favor del Polisario, sin embargo está el hecho de que la RASD forma parte de la Unión Africana, un organismo reconocido internacionalmente, donde además asume una vicepresidencia.

La controversia afecta al reciente acuerdo de relación privilegiada que Marruecos está negociando con la Unión Europea, y sobre el que el Polisario pide a Bruselas que no se incluya el territorio del Sahara Occidental en el mismo, siguiendo el ejemplo del acuerdo de libre comercio firmado entre el Reino alauí y los Estados Unidos en 2004 del que se excluye específicamente el Sahara por tratarse de « un territorio aún por descolonizar », según ha precisado el mismo Departamento de Estado.

La batalla económica por el control de recursos ha sucedido a la guerra cruenta de los años 70 y 80, y podría desembocar en una confluencia de intereses que darían visibilidad a una salida negociada al conflicto, estiman los expertos.
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