Obama I el pragmático
Javier Rupérez
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jruperezelimparciales/9/1/9/21
lunes 26 de enero de 2009, 22:03h
Han bastado apenas unas pocas horas después de los fastos de la inauguración para que el nuevo presidente de los Estados Unidos sentara las bases de su estilo de gobierno que, de confirmarse las primeras impresiones, estará dictado por un agudo sentido del pragmatismo. No renuncia al programa politico con que llego al poder pero, según sus colaboradores, lo incluye en “un amplio diseño estratégico” que deberá acomodarse a las circunstancias. Tanto como aceptar lo que sus más ardientes seguidores deseaban ignorar: los límites de la realidad.
Guantánamo, por ejemplo, cuyo cierre figuraba de manera prominente entre las promesas electorales del candidato. Y efectivamente el presidente Obama ha firmado una orden ejecutiva ordenando su cierre…en un año. Tiempo que la administración se da para decidir que hacer con los todavia detenidos en la base y sobre cuyo carácter criminal nadie se engaña. Como nadie duda que los allí internados están mejor a buen recaudo que en libertad. Los doce meses de plazo serán utilizados para encontrar almas piadosas que, dentro o fuera de los Estados Unidos, quieran albergarlos con las suficientes garantías. Todavía no se han presentado muchos voluntarios para hacerlo. Como ha comentado John McCain, el anuncio del cierre era la parte más fácil del asunto. Y seguramente dentro de un año la prisión estará cerrada. ¿Es muy arriesgado pensar que con Bush en un año mas tambien lo estaría?
Por ejemplo, los “procedimientos especiales” para los interrogatorios de detenidos por terrorismo, que muchos, no sin razón, equiparan a la tortura. Bien ha hecho Obama en proscribirlos, tambien en cumplimiento de una promesa electoral, reiterada muy nítidamente en el discurso de inauguración, y de remitirse a lo estipulado en el “manual del ejército de tierra” para los casos de especie. Pero al mismo tiempo el recién entronizado mandatario ha dejado abierta la posibilidad de que otras normas mas exigentes, cuya definición no será conocida por razones de seguridad, se apliquen a los interrogatorios practicados por “otras agencias”, lo cual es una mención directa a la CIA. De nuevo el pragmatismo se impone, en una zona en donde la grisura de las opciones predomina: las tácticas mas extremas, como la de la “asfixia simulada”, ya descartadas en 2003 y a lo que parece utilizadas muy raramente quedan explícitamente excluidas, pero, ¿van a renunciar las agencias de seguridad americana a la utilización de determinados procedimientos expeditivos para obtener informaciones vitales de criminales conocidos por su peligrosidad y capacidad de engaño? ¿Está este presidente dispuesto a desautorizar todo lo hasta ahora conseguido por la CIA y el FBI y sus agentes, y arriesgarse a producir la desmoralización de muchos de ellos? Es loable el impulso de Obama para recuperar el imperio de una ley que no sea solo producto de la voluntad del ejecutivo y en ello muchos americanos le acompañan. Pero en ese marco la lucha contra el terrorismo –en la que Bush ha marcado una tendencia: desde 2001 hasta la fecha el territorio de los Estados Unidos no ha conocido ningún atentado- exige ademas contundencia y eficacia. Obama afirma su obediencia a los principios al tiempo que reconoce lo que la realidad le exige. Bienvenido pragmatismo.
O en el caso del aborto. Es una de las señas de identidad de los programas demócratas y, paralelamente, uno de los principales elementos de rechazo en los republicanos. A Obama le ha faltado tiempo para rescindir la orden ejecutiva de su antecesor prohibiendo prestar ayuda económica a las agencias internacionales de desarrollo que financien el aborto como parte de los programas de control de la natalidad. Pero en un guiño para entendidos, ha evitado hacerlo el día en que los pro abortistas conmemoran la decisión del Tribunal Supremo declarando constitucional la práctica del aborto. Y ha acompañado la firma con una declaración en donde se subraya la intención de proseguir politicas que reduzcan su práctica.
¿Y qué decir de los dos ataques con aviones no tripulados dirigidos contra terroristas talibanes en Pakistán y, o el nombramiento para un alto cargo del Pentágono de un conocido “lobbyista” de empresas de armamento o de la acreditada practica de dejar en el anonimato a los portavoces de la administración? Obama ha llegado a la Casa Blanca cabalgando contra una administración en exceso ideologizada e impopular. Ha querido dejar pronto noticia de sus intenciones. Y lo ha hecho utilizando el pragmatismo como rúbrica. A lo mejor acaba haciendo, mejor, la misma politica que todos sus antecesores. Menuda sorpresa para los que creian que Obama era el nuevo Mesías.
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Embajador de España
JAVIER RUPÉREZ es académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
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