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Repercusiones del Oriente Próximo en el Magreb

Víctor Morales Lezcano
lunes 26 de enero de 2009, 22:13h
Hace algo más de veinte años (diciembre de 1987) reventó la cólera de los jóvenes palestinos, contra el estado de su situación en los territorios ocupados por el ejército israelí desde 1967.

Como ocurre en ocasiones, la Historia permite que se manifiesten los conflictos latentes con una periodicidad cíclica. Así, en septiembre de 2000 se desató una segunda Intifada a partir de los Santos Lugares en Jerusalén, aunque no por los mismos motivos que generaron la insurrección popular de 1987.

Ahora mismo (diciembre de 2008-enero de 2009) hemos visto el asedio y castigo de la población palestina residente en el “bantustán” de la zona de Gaza -limítrofe con Egipto-, a manos del ejército de Israel.

Todos sabemos que la resistencia nativa a las directrices del establecimiento israelí, azuzada aquélla por el partido (hoy gubernamental) de Hamás, han impulsado al híbrido gobierno de Olmert en Tel Aviv a dar una lección -sangrienta- a la población de Gaza adicta a los planteamientos político-religiosos de sus “desafiantes” líderes.

Dejando aparte por un momento, el oportunismo de que han hecho gala los responsables militares de la operación “Plomo Fundido”, valga recordar en estas líneas la inoperatividad de la reacción política internacional hasta el mismísimo final de la campaña de acoso y derribo que han redondeado los comandos de veteranos con alguna intervención final.

Las reacciones del mundo árabe han sido diferentes en su intensidad y multívocas en su formulación, según detengamos la mirada en la moderna Dubai, en la estratigrafía compleja de El Cairo, o en no importa qué capital de provincia magrebí.

Durante los períodos de manifestación popular magrebí -con motivo de las dos Intifadas palestinas-, el norte de África reaccionó con una notoria sensibilidad pro-palestina y, naturalmente, anti-israelí; inclusive en países que, como Marruecos, contó hasta el final del protectorado franco-español con una enraizada minoría hebrea, residente en su territorio desde la noche de los tiempos, de una parte; mientras que, de otra, Hassan II había mostrado en las cumbres de Rabat (1974) y Fez (1982) una disposición mediadora manifiesta entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Ayer como hoy, tengo la impresión de que desde Túnez a Casablanca y del norte al sur del Magreb, la solidaridad musulmana que el mariscal Lyautey parangonó en su momento con una caja de resonancia amplificadora de sonidos, ha estado haciéndose eco del abuso de poder israelí, del que ha venido haciendo gala con desenfado asertivo la ministra de Exteriores del gobierno Olmert durante el último mes transcurrido.

Otra dimensión de la solidaridad de las gentes del Magreb con la población de Gaza durante esta última edición violenta del conflicto israelo-palestino, sería la de la “utilización” del sentimiento de indignación magrebí por parte de los sistemas de gobierno y control -frecuentemente represivo- que prevalecen en Argelia, Libia, Mauritania y Marruecos-. Valiéndose, por tanto, de la técnica ancestral de canalizar el descontento interior de una sociedad hacia objetivos externos. Ello permite accidentalmente un desahogo local, difícil de desplegar por el momento en territorios norteafricanos.

En la inteligencia de que las manifestaciones de solidaridad no se devalúan un ápice por el hecho de que el poder y la nomenclatura magrebíes hagan un sayo con los jirones de aquella capa. El trasfondo religioso que predomina en el Magreb desaconseja apoyar un movimiento como Hamás, cuyo recinto principal ha tenido su sede en Gaza mismo, antes y después de que el Mossad israelí convirtiera a Ahmed Yassine en blanco de sus asesinatos “selectivos”.

Habrá que permanecer atentos a la evolución de los acontecimientos en el escenario del conflicto en el Mediterráneo oriental y a su repercusión en el Magreb al-Aksa.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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