¿Viaja Dios en autobús?
jueves 29 de enero de 2009, 00:31h
“Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Este lema puede leerse en algunos autobuses públicos que circulan por Madrid. Algo parecido sucedió en Barcelona y próximamente, localidades como La Coruña, Zaragoza o Bilbao serán también testigos de “la batalla de los autobuses”. Esta ocurrencia, que surgió en Londres a finales del pasado año, se ha ido extendiendo a otras ciudades europeas como Génova, donde, como dato curioso, los conductores que no deseen conducir el autobús con la leyenda atea por motivos de conciencia podrán “objetar” sin problema alguno. Claro que, frente al bus ateo, habrá otro opuesto, donde se pueda leer “Dios existe, confía en El”.
Ambos lemas –que parecen extraídos de un diálogo de “Los hermanos Karamazov- son harto discutibles: la existencia o inexistencia de Dios no exime de una responsabilidad individual que es imperativo que nos exijamos a nosotros mismos. En todo caso, este asunto, que no deja de ser una anécdota dentro de la convulsa actualidad informativa reinante, tiene sin embargo un matiz sobre el que conviene llamar la atención. Y es que, fundamentalismos aparte -en uno u otro sentido-, en Europa se disfruta de una libertad con la calidad suficiente como para que uno pueda expresarse sin temor a ser represaliado por sus opiniones políticas o religiosas. Aquí sí se puede. En cambio, algo similar en determinados países musulmanes sería catalogado de blasfemia. Y ya se sabe el trato que la “sharia” -ley islámica- dispensa a los que no siguen la ortodoxia del Corán. Por lo demás, siempre y cuando este tipo de iniciativas se hagan con respeto, nada que objetar. Eso sí, resulta llamativo que, en tiempos de crisis, haya quien se gaste en dinero en campañas semejantes, pero que cada cual emplee su patrimonio en lo que estime más conveniente. . Allá cada uno con sus convicciones.