Aprobada la Ordenanza de Publicidad
Los "hombres-anuncio" se quedan en las calles madrileñas
sábado 31 de enero de 2009, 17:32h
El Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó ayer la nueva Ordenanza Reguladora de la Publicidad Exterior, que limita el tamaño y la iluminación de los soportes publicitarios, especialmente en el casco histórico de la capital, y que, finalmente, no prohibirá los polémicos "hombres-anuncio".
El Gobierno municipal de Alberto Ruiz-Gallardón ha suprimido el punto que iba a prohibir la actividad de hombre-anuncio en las calles de la ciudad atendiendo a varias de las 500 alegaciones presentadas, aunque el Ayuntamiento de Madrid solicitará a la autoridad laboral que se regule el ejercicio de este trabajo.
La delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, ha relacionado la existencia de los hombres-anuncio con la crisis y ha avisado de que a lo mejor a partir de ahora, con el aumento del desempleo, va a haber cada vez más personas dedicadas a este trabajo, que el Ayuntamiento se ha comprometido a no impedir aplicando su capacidad para autorizar la publicidad en la ciudad.
El edil socialista Pedro Santín ha advertido de que la Ordenanza permitirá impedir esta actividad de hecho porque puede ser no autorizada caso por caso, una suposición que a la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, le ha parecido algo "mezquino". De todas formas, el concejal del PSOE ha señalado que la polémica sobre los hombres-anuncio sólo pretendía "llamar la atención sobre una cuestión casi anecdótica para no hablar de lo que importa: el negocio de la publicidad exterior en Madrid".
La filosofía que impulsa la normativa, aprobada con los votos del PP y el rechazo de la oposición, que la considera "hecha a la medida de las empresas que gestionan la publicidad en Madrid", es que el ejercicio de la actividad publicitaria no altere el paisaje urbano ni genere contaminación lumínica.
Entre otras medidas, la ordenanza establece por primera vez en Madrid un límite máximo de iluminación: 600 candelas por metro cuadrado. Dice también que toda la iluminación debe ser descendente para evitar la contaminación del cielo y limita la superficie de los soportes en función de su localización, aunque los anuncios "emblemáticos", como el de Tio Pepe de la Puerta del Sol o el de Schweppes de la Gran Vía, se van a salvar.