Reflexión sobre la pobreza
miércoles 04 de febrero de 2009, 22:00h
Unos dicen que África se hunde, pero otros mucho más sutiles afirman que los africanos comienzan a salir del vacío histórico en que las potencias coloniales les sumieron hasta ayer mismo. Entre quienes se posicionan en esta segunda tesis, están los misioneros más cercanos a la complejidad africana. Y una revista destacada por su extraordinaria calidad y fuentes informativas, Mundo Negro, realizada por tales hombres y mujeres que, al pie del cañón, llevan años dialogando y trabajando con los protagonistas del cosmos africano, los mismos nativos, tantas veces menospreciados y relacionados con massais blancas y diamantes de sangre. Un error tan bastardo como capcioso.
La raíz de tal transformación no es que les haya llegado todavía la hora de abandonar un alto volumen de pobreza, como podríamos suponer. La clave, según los expertos en la materia, es la aparición de un vector de la población africana que está decidida, y no menos formada, para salir de la pobreza por sí misma. Es decir, hacer de la pobreza no un punto de sumisión histórica, antes bien un punto de partida para objetivar errores y pretender novedades de todo tipo. Un cambio de eje del todo revolucionario.
¿Qué pintamos en esta transformación los occidentales desarrollados? Depende de lo que pretendamos de los africanos. Porque China, por ejemplo, y hasta Venezuela, han puesto los pies en África con efectos completamente llamativos. Es el momento de invertir con ambiciones no inmediatistas y sobre todo menos egoístas. Puede que entonces, el futuro de Occidente en África sea esperanzador, en lugar de engendrar tanto odio y rencor. Cambiemos también nosotros el chip de la pobreza, y de ocasión para el abuso inmediato convirtámosla en momento de positiva fraternidad. Aunque parezca un sueño…
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Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas
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