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Descifrados de una letra ilegible

Última entrega de los "Microgramas" del inclasificable Walser

miércoles 26 de diciembre de 2007, 19:27h
La edición de la obra del autor suizo Robert Walser, una de las más desgarradoras de la literatura en alemán del siglo XX, requirió descifrar unos textos en letra microscópica, escritos a lápiz en trozos de papel, cuya traducción al castellano concluye ahora con la aparición de "Microgramas III".
Este nuevo volumen que acaba de publicar Siruela abarca el periodo de 1925 a 1932 y completa la edición de la prosa contenida en todo aquel material casi ilegible.

Un material que a primera vista parecía fruto de la locura desahogada sobre hojas de calendario, fajas de periódico, facturas o cualquier resto de papel, pero que se reveló como un conjunto de
valor literario incalculable, formado por escritos breves, poemas y dramas en verso. Gracias a los especialistas Werner Morlang y Bernhard Echte, que dedicaron décadas a descifrarlo, letra por letra, se pudo publicar, y la edición alemana ocupó 4.000 páginas ordenadas en cuatro
volúmenes.
Siruela editó el primer tomo en 2005, cuando iba a cumplirse el 50 aniversario de la muerte de Walser, un escritor "maravilloso" y "fundamental", para la estadounidense Susan Sontag, quien destacó sus virtudes como "las del arte más maduro, más civilizado".
De Walser la misma editorial ha publicado también otros títulos como "El paseo", "La rosa", "Jacob von Gunten", "Los hermanos Tanner", "El ayudante" o "La habitación del poeta".

La vida de Robert Walser fue lo contrario de toda rutina o atadura. Se la ganó como botones, actor, librero, empleado de banca, secretario y hasta sirviente en un castillo de Silesia. Fue una vida
tan errática como los personajes de sus libros, libros que le resultó difícil editar.
Su experiencia con la "lucha por la existencia" le llevaría "a la única esfera en que esa lucha no existe, al manicomio, el monasterio de la época moderna", apuntó Elías Canetti, y autores como Kafka, Musil o Benjamin se entusiasmaron con sus escritos.

Los microgramas fueron rescatados por Lisa, la hermana de Walser, cuando el escritor fue trasladado desde el sanatorio mental de Waldau, en 1933, al de Herisau, donde permaneció 23 años, silencioso y olvidado, hasta su muerte. "Es bueno que los hombres no tengan necesidad de artistas para ser gente artísticamente despierta y talentosa", señaló en una ocasión, o en otra que "en el asunto del amor, todo fracaso es casi una dicha", reflejando su manera de sentir.
Pero si la existencia de Robert Walser supuso la incomprensión y el dolor, no hay quejas en sus textos, en los que en cambio se aprecia el desenganche de la trama que engarza al individuo con el
poder. Leerlo nos limpia de mezquindad, opinó algún crítico sobre este suizo a quien el escritor Vila Matas convierte en héroe moral en su "Doctor Pasavento", por su "afán de librarse de la conciencia, de dios, del pensamiento, de él mismo".

Robert Walser nació en Biel (Suiza) el 15 de abril de 1878 y murió el día de Navidad de 1956, tendido sobre la nieve, como el personaje de uno de sus relatos más conocidos.
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