PP, elecciones y corrupción
miércoles 11 de febrero de 2009, 01:38h
La operación “Gürtel” -correa en alemán-, bautizada así por el apellido de uno de los presuntos integrantes de la trama, se ha saldado ya con la imputación de 37 personas. Al mismo tiempo, han presentado su dimisión el alcalde de Boadilla del Monte, el consejero de Deportes de la Comunidad de Madrid y el ex alcalde de Majadahonda, quien también desempeñaba un cargo oficial -gerente del Mercado Puerta de Toledo-. Demasiada gente como para que un asunto así se ventile en pocos días. Con todo, lo que de momento se conoce apunta más a los manejos más o menos turbios de unos cuantos particulares que a decisiones tomadas jerárquicamente desde el partido. Y esto último es fundamental: una cosa es que se destapen –y castiguen dentro y fuera del partido- situaciones aisladas de corrupción municipal, que no se pueden tolerar ni ignorar, pero que tampoco se deben generalizar, y otra muy distinta que se pruebe, como se ha afirmado en algunos medios, la existencia de una trama centralizada para la financiación del PP, un hecho cuya trascendencia, responsabilidad e implicaciones serían difíciles de minimizar.
Por contra, de probarse falsas las insinuaciones, sugerencias, generalizaciones, correlaciones e imputaciones que se están vertiendo por determinados medios, que hace tiempo no nos tienen precisamente acostumbrados a un ejercicio de objetividad, alguien tendrá que dar muchas explicaciones al respecto. Esperanza Aguirre, por su parte, ya ha manifestado que tiene la intención de llegar hasta las últimas consecuencias en este asunto. El cual, por otro lado, es utilizado por sus rivales políticos para disparar contra ella por elevación, que no necesariamente por convicción. Siendo Esperanza Aguirre una de las personas más ferozmente criticadas de la política española, entre las pocas acusaciones que nunca se habían formulado contra ella está la de corrupción. La Presidenta de la Comunidad de Madrid se ha distinguido siempre por mantener una actitud diáfana en esta faceta y bien podrían pinchar en hueso quienes intentan volver el ventilador hacia ella. Puestos a convertir correlaciones casuales en relaciones de causalidad, también puede llamar la atención que, en un año de elecciones autonómicas –Galicia y Euskadi- y europeas, surjan de repente espías y corruptos en las comunidades autónomas –Madrid y Valencia- donde más fuerte es el PP.
Al mismo tiempo, conviene recordar que hasta ayer mismo no se había levantado el secreto del sumario que instruye el juez Baltasar Garzón y, sin embargo, las filtraciones del mismo estaban en los medios habituales desde hacía días. Y no es la primera vez que ocurre. Pero, indiscreciones aparte, lo importante ahora es clarificar los dos escándalos que salpican al PP y que tanto daño le están haciendo al partido, a sus electores y a la democracia en Madrid y en España. En el tema del espionaje, ya hay una comisión parlamentaria funcionando, amen de las investigaciones internas que efectuó el partido. Y, en lo referente a la operación “Gürtel”, la justicia dirá. Eso sí, pase lo que pase, en ambos casos, algo tendrá que moverse en la sede popular de la calle Génova. Aznar fue tildado de autoritario, por mantener un férreo control en el partido, a fin de evitar situaciones como estas. Eran otros tiempos, cuando se ganaban elecciones y el PP era una formación política cohesionada y con un mensaje que calaba. Ahora todo es diferente y el espectáculo que está dando el PP a propios y extraños es, como mínimo, patético. Algo tendrá que hacer el señor Rajoy, su máximo responsable. Por cierto, que sobre esto último puede hacerse una doble lectura…