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“Convoque un pacto o convoque elecciones”

miércoles 11 de febrero de 2009, 23:13h
No son los momentos de crisis los más idóneos para liarse a inútiles bofetadas, aunque únicamente se trate de esos tortazos políticos lanzados desde la tribuna del Congreso que, a veces, parecen más la puesta en escena de un obligado requisito democrático, que un verdadero instrumento para que un país esté gobernado con eficacia. Dice el presidente Obama que lo que esperan los norteamericanos de sus mandatarios es que se haga algo que se corresponda con la urgencia que experimentan en sus vidas cotidianas, algo, explica, que sea lo suficientemente rápido, audaz y acertado como para remontar de la crisis. Y añade, que cada día que pasa sin que se haga un giro total a la marcha de la economía, más gente pierde sus empleos, sus ahorros y sus casas. No puedo estar más de acuerdo.

Siempre he mantenido que no me importa demasiado el color, rojo, azul o verde, de los que tienen en sus manos el futuro de mi trabajo, de mi economía, de mi casa y, en definitiva, de mi bienestar. Que a la hora de votar, no miro tanto el estandarte político que enarbola un candidato a presidente como a su capacidad de rodearse del mejor equipo de asesores, inteligentes y honestos, que no sean tanto políticos como expertos en una determinada materia. Gente con ganas de estar en política no para hacer carrera, porque ya la han hecho, sino para ofrecer al país su buen hacer por un periodo limitado de tiempo, el que de verdad haga falta sin segundas intenciones, o incluso primeras, de hacerse ricos y poderosos.

Por eso, cuando tanto el rojo como el azul, el verde nada pinta en España, dan claras muestras de incapacidad, de falta de coraje para salvar a sus ciudadanos del desastre, de arrogancia y de comprobada intención de perpetuarse en el poder, ya sea el de gobierno o el de oposición, pierdo, por un instante, el interés y, por un largo periodo de tiempo, la confianza. Zapatero, consciente de la inexistencia de una verdadera oposición, y Rajoy, en el lugar en el que se siente más cómodo, han medido sus fuerzas en el Congreso y no han despertado mi interés, porque para ellos parece que el tiempo que vivimos es siempre el mismo: el de la batalla por el poder político. Pero no es así. Y sólo los minoritarios se han atrevido a pedir un pacto de Estado. Rosa Díez, además, ha sido la política de más audacia y coherencia, exigiendo al presidente la inmediata convocatoria de un pacto o de unas nuevas elecciones.

Este es el momento de medidas concretas contra la crisis y me muero de envidia cuando leo al Presidente de los Estados Unidos asegurar a sus compatriotas que los políticos son quienes tienen que poner las buenas ideas por delante de las batallas ideológicas y un objetivo común por encima de un partidismo estrecho de miras para que la crisis pueda transformarse en una oportunidad. Y para que nadie tenga la tentación de ver en estas palabras un mensaje demagógico, deja claro cuáles, a su juicio, tienen que ser las actuaciones más inmediatas, que no sean pan para hoy y hambre para mañana. Entre ellas, la transformación de dos millones de hogares y del 75% de los edificios federales en espacios más eficaces en el plano energético y multiplicar por dos la capacidad de generar fuentes alternativas de energía en un plazo de tres años. Es sólo una de las medidas que propone el Plan Obama. Y a mí, sinceramente, me parece mucho más coherente y con visión de futuro que nuestro plan de inversión local, que algunos Ayuntamientos ya han aprobado su utilización para fines tan peregrinos e inútiles como relojes de sol, salas de meditación en cementerios, circuitos de Scalextric y fosas prefabricadas.

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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