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El futuro de las relaciones entre Irán y Estados Unidos

Paulo Botta
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paulobottaelimparciales/10/10/22
viernes 13 de febrero de 2009, 00:01h
Los primeros pasos del nuevo presidente norteamericano en cuanto a la política exterior hacia Medio Oriente parecen encaminados hacia el diálogo con Irán, uno de los principales "enemigos" de Estados Unidos en esa región. Un cambio es necesario ya que la política de confrontación de la administración Bush en los últimos ocho años no ha generado ningún resultado positivo.

Las siempre difíciles relaciones entre Washington y Teherán habían encontrado un espacio de cooperación luego de los atentados del 11 de Septiembre de 2001 puesto que el régimen de los Talibanes era un peligro para ambos. Sin embargo el discurso del estado de la Unión en enero de 2002 situó a Irán en el "Eje del mal" lo que no facilitó las relaciones en el segundo período presidencial de Jatamí. Posteriormente se produjo la invasión a Irak (Marzo de 2003) y las amenazas a Irán. A partir de 2005, con la llegada al poder de Ahmadineyad, el reinicio del programa nuclear iraní ha enfriado aún más, si es que fuera posible, la relación bilateral.

Sin embargo, y a nivel regional, Irán ha aumentado su influencia y la no consecución de los objetivos norteamericanos invita a un cambio de estrategia, que es precisamente lo que está comenzando a hacer la nueva administración.

El vice presidente norteamericano, John Biden, en su discurso ante la 45 Conferencia de Seguridad de Munich señaló el sábado 7 de Febrero que su país está dispuesto a negociar con Teherán para lograr el abandono del plan nuclear iraní. Plantear públicamente la voluntad de negociar bilateralmente es un cambio importante.

Esta misma semana el Presidente Obama ha señalado que "En los próximos meses vamos buscar una apertura que propicie que nos podamos sentar en una mesa cara a cara; apertura diplomática que nos permita mover nuestra política en una nueva dirección".
Desde el lado iraní también ha habido señales de distensión, comenzando por la carta de felicitación que Ahmadeniyad enviara a Obama luego de su triunfo electoral. Siguiendo con esta tendencia, el Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Manoucher Motakki, ha dicho que "Irán responderá positivamente a cambios de la política exterior norteamericana hacia Irán".

Ahmadeniyad señaló en su discurso con ocasión del 30 aniversario de la Revolución Islámica: "La nueva administración de los Estados Unidos ha anunciado que desea producir un cambio y seguir el camino del diálogo […] La nación iraní está lista para iniciar conversaciones, pero las mismas deben realizarse en una atmósfera buena y basadas en un respeto mutuo".

En definitiva, hay varios elementos que nos permiten afirmar que un descongelamiento de las relaciones Irán - Estados Unidos está comenzando. Esto no significa que el proceso sea rápido ni fácil. Hay motivaciones diversas por cada uno de los dos actores, intereses externos e intereses internos, más que nada pensando en las próximas elecciones presidenciales de Irán del 12 de Junio. Las áreas de interés común son muchas y muy importantes. Fundamentalmente la situación en Irak y Afganistán. Esta puede ser la base para discutir otros temas conflictivos, como el programa nuclear iraní.

Si resulta claro que los Estados Unidos están rediseñando su política hacia Irán, la pregunta que podríamos hacernos es: ¿Está haciendo lo mismo la Unión Europea?.

En este campo las iniciativas son contradictorias. Por una parte, la Comisionada para Política Exterior de la Comisión Europea, Benita Ferrero-Waldner, ha informado que Irán será invitado a la próxima conferencia regional sobre Afganistán así como a la reunión preparatoria de la misma que tendrá lugar en los próximos meses.

Sin embargo, y casi al mismo tiempo, el Consejo Europeo ha decidido quitar al grupo de los Muyahedin-e-Jalq del listado de organizaciones terroristas para la Unión Europea. Algo que como señaló Ali Lriyani, portavoz del parlamento iraní de visita en España, no beneficia a las relaciones irano-europeas y muestra, desde el punto de vista iraní, que las políticas de doble rasero continúan aplicándose.

Consejo, Comisión y Parlamento Europeos (además de otras instituciones comunitarias) parecen tener su propia concepción de cuál debe ser la relación con Irán, ello más allá de las diferencias entre las políticas de cada uno de los 27 estados miembros. En ese contexto es que resulta de suma importancia el generar al menos una base común para poder relacionarse con Irán. Tropas europeas en Afganistán, Plan nuclear iraní, relaciones energéticas y comerciales son algunos de los elementos que exigen una respuesta europea que sea coherente e independiente de otros polos de poder mundial.

Paulo Botta

Analista político

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