Comunidad Andina de Naciones-Unión Europea: negociaciones difíciles
viernes 13 de febrero de 2009, 01:41h
Colombia, Ecuador y Perú, miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), han iniciado las negociaciones con la Unión Europea (UE) para alcanzar acuerdos bilaterales, tras el fracaso del año pasado del esquema “bloque a bloque”. La ausencia de Bolivia, la necesidad de pactar con los Veintisiete y las diferencias entre los miembros del CAN complican el alcance de un acuerdo. Especialmente, el rechazo del Gobierno de Evo Morales a un plan de acuerdo de libre comercio con la UE complica las negociaciones y crea graves discrepancias entre los miembros de la CAN.
La firma del acuerdo con la UE resulta de gran importancia por los países del área suramericana, ya que el bloque europeo representa el segundo mercado después de Estados Unidos: por eso, los países andinos deberían intentar cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con los países comunitarios cuanto antes, intentando superar las discrepancias que surgieron en el marco de la anterior negociación. Los tres socios de la CAN han de avanzar según los intereses de cada nación andina, buscando el común desarrollo y mejora de las economías del área.
El nuevo encuentro, el primero de cuatro rondas de conversaciones con la UE, debe ponerse como objetivo el desarrollo de las relaciones comerciales con la UE de una manera acorde a las prioridades en materia comercial y económica de los países miembros de la CAN. Por eso, habrán de tener cuidadosamente en cuenta las implicaciones para cada país en el ámbito económico, social y político de esas negociaciones.
La Comunidad Andina está a punto de cumplir 40 años sin lograr salir de la crisis que estalló en 2006, cuando Venezuela decidió salir de la organización. A eso hay que añadir que Chile sigue actuando como Estado asociado y no parece dispuesto a regresar como miembro de pleno derecho. Sin embargo, la crisis se debe, sobre todo, a las disputas entre sus cuatros miembros, que parecen incapaces de negociar en bloque un acuerdo de asociación con la UE. La crisis es de carácter político y las diferencias ideológicas impiden la presencia de una sola voz en una sociedad de apenas cuatro integrantes.
Finalmente, la negociación con la UE debe tener el objetivo de alcanzar un acuerdo comercial “multipartidario” que contribuya al desarrollo del comercio y de las economías de la región; un acuerdo que sea equilibrado, basado en el principio de “compromisos recíprocos y reglas comunes” para todos los países miembros. La liberalización del comercio y los acuerdos de asociación con la UE pueden constituir la base para el dialogo político y la cooperación económica entre los países andinos. Para responder a los efectos de la crisis internacional, unir sus mercados podría representar una respuesta eficaz y satisfactoria: en la coyuntura económica mundial, resulta anacrónico e inútil adoptar restricciones comerciales, plantear imposiciones, apostar por medidas proteccionistas o imponer barreras arancelarias. Un mercado libre, bien integrado y funcional podría ser un factor útil para la integración de esos países.