“El gran dictador”
lunes 16 de febrero de 2009, 23:23h
Es, en efecto, el título de una de las películas más celebres del mítico Charles Chaplin, en la que con descaro y desparpajo se atrevió a caricaturizar la obsesión de Adolf Hitler por el poder; sin embargo el título de este editorial no va dedicado a la megalomanía de Hitler o la genialidad de Chaplin, si no a Hugo Chávez, el presidente y dictador en ciernes de Venezuela.
El enfermizo deseo del mandatario venezolano por trascender en la historia de su país e incluso de toda la región latinoamericana, en un vehemente intento de emular la hazaña panamericana de Simón Bolívar o peor aún, en ser el heredero político de su amigo Fidel Castro, esta convirtiendo a Venezuela más en un capricho que en un Estado.
La victoria de la opción del “Sí” en el referéndum constitucional del día domingo, por tan sólo 8 puntos de diferencia con respecto al “No”, no sólo vuelve a evidenciar la profunda fractura que padece la sociedad venezolana, también desvela que Chávez ya no cuenta con esa mayoría absoluta del 80 por ciento que le dio su primer triunfo electoral en diciembre de 1998.
Este nuevo éxito que suma Hugo Chávez en su controvertida carrera presidencial, se debe a la astuta campaña que el mandatario emprendió para movilizar el decisivo y difícil voto abstencionista. En estas elecciones Chávez no cometió los errores de 2007, cuando la abstención le otorgó la victoria al “No”.
Aún cuando la oposición paulatinamente tiene más partidarios en sus filas y se perfila como una fuerza unitaria, no cabe duda que el régimen chavista posee el respaldo de las instituciones del Estado y los recursos financieros para hacerse con el país y la voluntad de muchos de sus ciudadanos que ven en Hugo Chávez una figura de naturaleza mesiánica.
Lamentablemente, el resultado es lo que cuenta y el voto de los venezolanos se decantó por la perpetuidad del inconforme Comandante Chávez, al que diez años no le han sido suficientes para instaurar un verdadero proyecto de país. Al parecer Venezuela prefiere copiar las andanzas del cangrejo que siempre va delante para atrás y nunca termina de avanzar, así lo ha demostrado su historia.
Cuando el escritor Rómulo Gallegos publicó en 1929 su célebre “Doña Bárbara”, no lo hizo para narrar una historia de amor que cruzaba los destinos de los personajes de Doña Bárbara, Santos Luzardo y Marisela. A través del género de la novela realista, Gallegos encubrió una feroz crítica hacia el régimen de Juan Vicente Gómez, uno de los peores y más despóticos dictadores que ha conocido la historia de Venezuela.
Quizá sea recomendable que muchos venezolanos releyeran esta obra de la literatura para refrescar un poco la memoria histórica, ya que un aspirante a dictador, o mejor dicho, a “Gran Dictador” como Hugo Chávez, va a hacer todo lo posible para controlar íntegramente los espacios del país y la voluntad de sus ciudadanos, tal como lo hizo la brutal Doña Bárbara con su hacienda y sus peones.