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¿Por quién pondría usted la mano en el fuego?

miércoles 18 de febrero de 2009, 23:51h
Es la pregunta más escuchada estos días en cualquier entrevista, rueda de prensa o micrófono de pasillo que afecte a algún cargo, cuanto más alto mejor, del partido de la oposición. Y a mí personalmente nunca me ha gustado. No sé, me trae a la mente esos juicios vikingos en los que sólo por intervención divina podías salir relativamente indemne después de agarrar un hierro candente para demostrar que no eras culpable. Pero como contra las modas, igual que contra los molinos de viento, no se puede luchar eternamente, al final he claudicado y sigo leyendo, mirando o escuchando cuando se le plantea al político de turno si pondría la mano en el fuego por otro político compañero de filas y, ya de paso, por todo el partido, incluidos militantes y hasta aquellos que hayan tenido o puedan tener la insólita idea de votar al PP.

Se le preguntó a Granados y a Esperanza Aguirre en cuanto estalló el asunto de los espías y los dossier. Y estos días se le pregunta sin descanso a Rajoy respecto de la propia Aguirre y, como digo, ya de paso, respecto de todo el partido. En la entrevista del lunes en Antena 3, además, la pregunta, repetida una y otra vez, parecía más propia de una regañina en el patio del colegio, en plan “lo juro por Snoopy” o “si no es verdad, que me parta un rayo ahora mismo”. ¿Y Por Fulanito, pone la mano en el fuego? ¿Y por Zutanito? Lo que sí aseguró Rajoy tajante es que el PP no se ha financiado como en su día el PSOE con Filesa. Toda una declaración en la que empeñó su palabra. Pero se distinguía a la legua que Lomana no quería que nadie le pudiera acusar más tarde de haber hurgado poco en el tema que más morbo levanta estos días y a Rajoy no le quedó más remedio que decir algo que por otra parte es lo único coherente que se puede afirmar: que para él nadie es culpable sin pruebas. Ni para él, ni debería serlo para nadie.

Porque el principio jurídico de presunción de inocencia, conquista de la Ilustración, recogido en el artículo 24 de nuestra Constitución, supone precisamente eso: la inocencia es la regla y solamente a través de un juicio en el que se demuestre la culpabilidad de la persona, podrá el Estado aplicarle una pena o sanción. Y sin embargo, la profusión mediática de los juicios paralelos y algunos casos en los que primero se detiene y después se averigua, han hecho que en demasiadas ocasiones se inviertan los términos y sea el acusado el que tenga que demostrar su inocencia. Y lo de añadir presunto tampoco es que solucione las cosas. Porque ¿se es presunto culpable del delito del que se le acusa o presunto inocente hasta que no medie una sentencia firme? A propósito de este tema, se preguntaba Rajoy en la citada entrevista cómo se resarce a las personas que son detenidas con todos los focos apuntando y luego juzgadas por la prensa y la opinión pública, a las que más tarde se deja en libertad sin cargos porque se demuestra su inocencia. Muy complicado. Las manchas de tinta de autos judiciales aireados por todas las esquinas resultan muy difíciles de borrar.

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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