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Cibeles Madrid Fashion Week

Kina Fernández se atreve con todo: del estilo andrógino a la sensualidad de la noche

domingo 22 de febrero de 2009, 12:51h
Los diseñadores Ana Locking, Lemoniez, Miriam Ocariz, Kina Fernández, Lydia Delgado, Antonio Alvarado y Alma Aguilar presentaron este domingo en la IL edición de la Madrid Fashion Week sus propuestas para la temporada Otoño/Invierno 2009.
El diseñador donostiarra Lemoniez fue el protagonista del segundo desfile de la tarde del domingo de la IL edición de la Madrid Fashion Week, con unas creaciones para la temporada otoño- invierno 2009-2010 donde la nota predominante fue la fusión de los colores sobrios con los brillantes.

Se trata de una colección marcada por la diversidad de las telas de punto, que se entremezclan con los materiales que refulgen a la luz. Las prendas de colores lánguidos, como el gris, el morado y el óxido anaranjado, que se ciñen al cuerpo y remarcan la silueta femenina con faldas largas que cubren las rodillas, se combinan con cuellos y mangas de piel imitación en colores llenos de viveza. Un patrón que sigue hasta cierto punto, pues Lemoniez también ha realizado creaciones amplias, de manga larga. Otro de los puntos fuertes de esta línea son las camisas brillantes y estampadas, con pantalones de algodón ceñidos a las piernas. Gruesas tafetas de seda y jerseys de lana definen unas líneas estructuradas y rectilíneas.

El modisto de San Sebastián crea una mujer urbana en algunos de sus diseños, que viste modelos ceñidos a la figura femenina: vestidos de marcada línea recta. Una mujer urbana y sin adornos superfluos, pero con detalles que le sacan de esta simplicidad, como los bordados plata en el cuello, los bolsos rojos y los zapatos de alto tacón.

Para las incursiones en la noche de la ciudad, Lemoniez ha creado vestidos refulgentes cuyos colores predominantes son el negro con estampados de plata. En el repertorio del creador vasco también hay espacio para largos vestidos blancos, que recuerdan a la moda hippie de los años 60, y que levantaron oleadas de aplausos entre el público asistente. En contraposición a estos modelos, el modisto muestra en esta colección gruesos abrigos de piel imitación, que dan como resultado un estilo inspirado en el 'Glam Rock'.

Carmen March
La Cuba de los años 40 es el hilo conductor de la colección con la que Carmen March ha querido rendir homenaje a dos mujeres Diana Vreeland, icono de estilo de la época, y Carmen Miranda.

Con mucha costura y más lujosa de lo que tiene acostumbradas a sus seguidoras, ha hecho una revisión de paillet y lentejuelas a los que, brillantes o mates, ha dado un aspecto más moderno, así como a sus encajes entolados sobre paño, faldas de bucle gomado, chaquetas con mucha sastrería y vestidos con pequeños volantes. Todo ello, con turbantes y a ritmo de mambo.

Ana Locking
Ana Locking fue la segunda en participar el domingo por la tarde en la IL edición de la Madrid Fashion Week. El lema principal con el que la diseñadora toledana mostró su colección para el Otoño- Invierno 2009-2010 fue 'No esperes milagros', como si la mujer fuera la protagonista de su propio destino.

Ciertamente la colección pretende mostrar a una mujer dura, fría ante los retos que le depara la vida. El desfile estuvo plagado de colores sobrios, en los que predominaban los grises, los negros y las líneas sencillas que dan forma a una mujer ceñida en propia ropa. La diseñadora apuesta por vestidos negros ajustados, con mangas ablusonadas de gasa que recuerdan a los ropajes del siglo XVIII. Los altos zapatos contribuyen a magnificar esta sensación de ropa bruñida al cuerpo.

Locking basa su línea en los colores oscuros, pero se permite alguna licencia en blusas color oro viejo, cereza y chocolate, o en los abrigos de trenzado blanco y negro, siempre complementados con faldas que llegan hasta la rodilla.

Un punto muy importante de esta colección de la diseñadora es que sus modelos están realizados a modo de superposición de capas, pero siempre ofreciendo una sensación de ligereza. Sus creaciones ofrecen la sensación de una armadura etérea, pero modelando la figura con una línea de volantes desestructurados que se cruzan en idas y venidas a lo largo del cuerpo. Los complementos también siguen una línea sobria, y remarcan la figura de la mujer amplios cinturones negros. Los zapatos ofrecen un toque más atrevido por su altura y atados al tobillo.

Para la noche, Ana Locking elige una nota discordante respecto a los diseños creados para el día: las chaquetas continúan siendo de color sombrío, pero las faldas están teñidas de color rojo sangre. Poseen volantes cuyo movimiento oscilante ofrece una sensación de alegría en movimiento. También es destacable su apuesta por los colores blancos puros, eso sí, siempre con el negro como color complementario imprescindible. Vestidos entallados negros, fruncidos, volantes y mangas farol, recuerdan el estilo de los años cincuenta, que se acompaña con toreras de corte mínimo y con una forma en los hombros muy masculina. Otro punto importante son los elegantísimos vestidos túnica en color blanco.

En cuanto al hombre, la diseñadora propone una colección de tono formal, realzando las formas masculinas. También destacan, al igual que los de la mujer, los pantalones ceñidos grises, los amplios abrigos del mismo color y las prendas dispuestas capa sobre capa, con alguna licencia en los pantalones, color cereza y rojo sangre.

Miriam Ocariz
La diseñadora bilbaína Miriam Ocariz abrió los desfiles de la tarde de la segunda jornada de la IL edición de la Madrid Fashion Week con unas propuestas para el Otoño-Invierno 2009-2010 caracterizadas por los contrastes.

El blanco y el negro se combinan en composiciones geométricas, especialmente cuadros y rayas, que aparecen en la amplia gama de prendas mostradas en la colección: pantalones, mallas, camisas, chaquetas, vestidos, faldas y abrigos. Estos diseños bicolor se combinan con otros monocolor de colores vivos, como el mostaza y el rojo.

Ocariz también utiliza los tonos pastel, especialmente el verde quirófano, el rosa palo y el malva y el azul cielo, que aparecen solos o mezclados en delicados estampados que se diluyen sobre un fondo blanco. Así, la diseñadora vasca evoca una niebla reinventada sobre el cuerpo de la mujer en sus camisas y vestidos, algunos de los cuales se alargan hasta los tobillos evocando una imagen etérea de la fémina. Esta suavidad se rompe al combinar los colores claros y los estampados con el negro, que pone el punto de sobriedad, y, de nuevo, con el mostaza y el rojo, dando un aire altamente atrevido y dinámico a las propuestas de Ocariz.

Este movimiento se sugiere también mediante superposiciones ligeras y cascadas de volantes sobrepuestos que se desprenden de una base adaptada al cuerpo de la mujer. Los volantes toman el protagonismo en los trajes de noche, en su mayoría negros, de corte hasta la rodilla y sin mangas, cuya elegancia se torna rotundidad con ayuda de tejidos de aspecto sintético. La agresividad de telas como el cuero y el mikado se opone a la vaporosidad de los tules y las gasas, que también se combinan en contrapunto con la organza y otros tejidos brillantes.

Para las más atrevidas, Miriam Ocariz sugiere vestidos de cuero absolutamente ceñidos a la figura femenina, a modo de armazón. Negro que se prolonga en los complementos o, por el contrario, se rompe de la mano de zapatos, bolsos y medias de color chillón, en un nuevo alarde de osadía.

Kina Fernández
"Me atrevo con todo, este es mi lema, soy como una gacela". Las palabras de Katherine Hepburn en "La gran aventura de Sylvia" sirven a Kina Fernández como inspiración para su colección Otoño-Invierno 2009-2010, en la que la mujer de la diseñadora orensana pasa del estilo andrógino para las horas de luz a la máxima sensualidad de la noche.

Para moverse por la ciudad, Fernández propone un estilo masculino reinventado. Así, las chaquetas de los trajes se alargan y los pantalones se acortan hasta convertirse en piratas. Los jerseys se amplían hasta el estilo 'oversize', al igual que los abrigos, cuyo volumen se cierra ligeramente en la parte inferior, con tendencia a los largos 3/4.

Estas prendas se confeccionan en lana, cashmere, alpaca y algora, en colores clásicos y neutros, como el gris, el negro y el beige, que en ocasiones se combinan en grandes rombos y rayas extra anchas. En este caso, aparecen también tímidamente el azul, el verde y el fucsia. Los jerseys, hechos a mano, se adornan con grandes ochos y trenzas, creando un efecto de relieve y movimiento. Un estilo muy 'chic' y desenfadado que triunfa también en las faldas, confeccionadas con pliegues y asimetrías.

Este estilo urbano tiene su contrapunto en vestidos muy sensuales. Confeccionados en seda, se ciñen al cuerpo de la mujer a la altura de la cintura y las faldas caen de forma vaporosa hasta la rodilla. Aparecen aquí pequeños estampados, que suavizan la figura. Kina Fernández aboga incluso por los monos pantalón con escote palabra de honor, en un alarde de sobriedad, distinción y voluptuosidad.

Para la noche, la mujer de Kina Fernández despliega toda su sofisticación. La gama de colores se oscurece y toma brillo con colores como el bronce y el oro, además de tomar el protagonismo el eterno negro. La gallega apuesta de nuevo por dejar al aire las piernas de la mujer, quien se atreve para las ocasiones especiales con vestidos con grandes escotes en la espalda. Como punto final, un vestido dorado hasta los pies, el único de este largo en la colección, que envuelve a la mujer en misterio.

Lydia Delgado
La diseñadora barcelonesa Lydia Delgado presentó este sábadoen la IL edición de la Madrid Fashion Week su colección para el Otoño-Invierno 2009-2010, caracterizada por la variedad de formas y de tejidos y su espectacular combinación sobre el cuerpo femenino.

Trajes clásicos de chaquetas entalladas y faldas de tubo desfilan junto a chaquetas de amplias mangas mariposa, afaroladas o fruncidas conjuntadas con faldas asimétricas. Delgado también apuesta por los minivestidos, que se perfilan como una de las prendas estrellas de la próxima temporada y que la creadora presenta en su versión más amplia, dejando totalmente suelta la silueta femenina. Parte esencial de esta colección son también los abrigos de corte radical, confeccionados en lana negra, tofee y gris, colores que se combinan en ocasiones en discretos motivos geométricos.

El juego de volúmenes contrasta en un equilibrio perfecto con la mezcla de tejidos, básicamente lana, algodón, seda, tafetán y terciopelo en colores canela, beige, ciruela, gris azulado y negro. Esta fusión alcanza su máximo esplendor en los vestidos largos estampados a mano en tonos pastel, coronados con maxi cuellos plisados en acordeón y en los que aparecen de manera estelar el rosa, el dorado y el marfil. Como contrapunto, los conjuntos absolutamente negros con corpiños y pantalones cortos abombados, al estilo cervantino.

Grandes botones de hueso, incrustaciones de onix, bordados de ondas y cruces decoran las prendas de Lydia Delgado, que traslada la moda femenina al hombre. Así, el único chico que desfiló para la catalana se atrevió a lucir una falda de corte por la rodilla de grandes pliegues con una chaqueta rematada en un cuello cervantino y medias.

Precisamente, las medias son el complemento indispensable para la mujer de Delgado, quien las presenta hasta el tobillo, tipo 'leggin', y en su versión más transparente, adornadas además con hilos dorados y plateados. Para los pies, nada mejor que unos botines de charol negro y tacón vertiginoso con el que la mujer de la barcelona reafirma su modernidad.

Altonio Alvarado, un viaje por el desierto
En el viaje propuesto por Alvarado, las dunas son evocadas por colores como el blanco roto, el beige y el marrón. Éstos aparecen junto al naranja, que recuerda los bellos atardeceres desérticos, mientras que los oasis están representados por el verde y el azul. Una paleta de colores que raramente se mezcla en las prendas, salvo en aquellas diseñadas con cuadros escoceses.

Durante el día, los vestidos de punto y las faldas conviven con los pantalones pirata y los 'leggins', los cuales se conjuntan con jerseys de lana. Éstos se cubren con chaquetas del mismo tejido, adornadas con mangas de plumas y cordones, o con abrigos que buscan los contornos de la silueta femenina. Alvarado reinventa esta prenda utilizando en ocasiones un corte tipo 'frac', pensado para las ocasiones más especiales. Este estilo urbano y confortable se completa con botines de tacón, un complemento indispensable para la mujer de Alvarado.

Para la noche, el modisto pone el volumen en el cuerpo femenino. Grandes lazos, mangas gigantescas de farolillo, superposiciones y pliegues imposibles adornan vestidos de diferentes largos, entre los que destacan los confeccionados en tejidos dorados, que aportan el glamour y la sofisticación a la colección.

En la línea masculina, Antonio Alvarado propone trajes de chaqueta y pantalón conjuntados con jerseys de lana de cuello vuelto y camisetas, ya sea en su versión monocolor o escocesa. El punto desenfadado lo ponen chaquetas más largas de lo habitual en contraste con pantalones pirata. Para combatir el frío desértico, los hombres se atreven con medias oscuras en combinación con mocasines juveniles.

Sutiles toques de color en el desfile
La diseñadora Alma Aguilar apuesta por el negro como color estrella de su nueva colección. Así lo ha mostrado este domingo el una nueva jornada de la Cibeles Madrid Fashion Week. Para el día la mujer de Aguilar viste este color en pantalones pitillo largos, conjuntados con chaquetas entalladas o blusas de muselina, organza y seda del mismo color. Éstas también son el complemento perfecto para minifaldas negras creadas por la madrileña, adornadas con volantes para conferir sensualidad a la fémina. El contraste viene de la mano del blanco, que aparece en camisas de los mismos tejidos.

La dualidad blanco-negro también se da para la noche, combinándose en vestidos tipo toga que envuelven a la mujer hasta los pies. En una línea más atrevida, destacan los minivestidos negros, que no sólo permiten a la mujer lucir piernas en las horas sin luz, sino también hombros, puesto que los diseños se presentan con unos atrevidos escotes palabras de honor.

El toque de color es siempre discreto en las nuevas propuestas de Alma Aguilar. Así, la diseñadora juega con los tonos pastel, como el rosa palo, el malva o el azul ceniza. Todos ellos protagonizan una línea de vestidos de noche muy elegantes y vaporosos, con pliegues en tejidos de gasa que caen enredándose en los pies de la mujer, que apuesta por zapatos negros de un tacón vertiginoso. El largo interminable de estos diseños y el monocolor confieren un estilo misterioso, cuyo toque de distinción viene de mano de pequeños hilos de plata que adornan los escotes a la altura del pecho.

El toque divertido de la colección de Aguilar viene de la mano de las minifaldas abombadas y chaquetas con grandes hombreras, con estampados dorados y damasco de seda, que nos trasladan a la vida palaciega.
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