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Análisis

Sendero Luminoso: entre la revolución y el narcotráfico

viernes 27 de febrero de 2009, 00:13h
Sendero Luminoso (SL) ha vuelto a colarse en la actualidad informativa de América Latina. La organización terrorista de ideología maoísta que entre 1980 y 2000 desató un conflicto en Perú cuyo coste se cifra en 70.000 muertos, se considera hoy día muy debilitada, aunque no extinta, como se pudo comprobar el pasado lunes.
Sendero Luminoso (SL) ha vuelto a colarse en la actualidad informativa de América Latina. La organización terrorista de ideología maoísta que entre 1980 y 2000 desató un conflicto en Perú cuyo coste se cifra en 70.000 muertos, se considera hoy día muy debilitada, aunque no extinta, como se pudo comprobar el pasado lunes. Aquel día, un grupo de hombres a los que se relaciona con el movimiento senderista derribó con explosivos una torre eléctrica situada en una zona de la selva central de Perú. El atentado se produjo en la zona de Santa Rosa de Chapaguilla, lugar bastante alejado y rodeado de bosque, dejando sin luz a dos poblaciones próximas.

La policía sospecha de la autoría de Sendero Luminoso por dos motivos: el primero se basa en el modus operandi, pues, durante las décadas de los años 80 y 90, los terroristas recurrían con frecuencia a acciones contra instalaciones eléctricas por medio de explosivos. La segunda razón que lleva a los investigadores a relacionar el caso con las actividades senderistas es que el atentado ha tenido lugar después de que el departamento sureño de Ayacucho fuera inundado con panfletos senderistas que exigen una “solución política”, amnistía general para los presos de Sendero Luminoso y reconciliación nacional para Abimael Guzmán, fundador de la organización, así como para su pareja, Elena Iparraguirre, entre otros líderes del grupo.

También se exige el cierre definitivo de la base naval del Callao, donde se encuentra recluido Guzmán, de acuerdo con los panfletos del Movimiento Democracia y Desarrollo para el Pueblo, integrado por ex miembros de Sendero y del Partido Comunista.

Las filas de SL o Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL), como se autodenominan los miembros del movimiento terrorista, quedaron mermadas y sus actividades reducidas a actuaciones esporádicas a partir de 1992, cuando fue detenido su líder, Abimael Guzmán. A su arresto le sucedió el de varios dirigentes más de la organización, que quedó descabezada y sin capacidad militar.



El único líder histórico de Sendero que permanece en libertad es el conocido como “camarada Artemio”, que se negó a abandonar las armas, desoyendo la orden de alto el fuego dictada por Guzmán en 1992. Artemio y sus hombres continúan en la selva, en una franja donde se siembra gran cantidad de hoja de coca que el gobierno peruano intenta erradicar. La policía tiene indicios de que los grupúsculos senderistas que enarbolan la resistencia se han asociado con el narcotráfico para garantizar su supervivencia e, incluso, algunos expertos aseguran que la organización terrorista ha devenido en un auténtico cartel de la droga.

En lo que va de nuevo siglo, Sendero Luminoso ha protagonizado diversas acciones guerrilleras, emboscadas, secuestros y asesinatos, aunque con más fracasos que éxitos. El más grave de ellos tuvo lugar el pasado año, cuando los terroristas atacaron con explosivos un convoy militar para, después, disparar con armas de larga distancia a los vehículos. En el atentado murieron 19 personas. Sin embargo, hasta el momento, el estado peruano ha logrado neutralizar a la organización, a la que ha combatido con cuantiosas detenciones.

Origen y aspiraciones de Sendero Luminoso
El grupo comunista Sendero Luminoso fue fundado a finales de la década de 1960 por el entonces profesor de filosofía Abimael Guzmán, de ideología maoísta. La organización nació como una escisión del Partido Comunista del Perú - Bandera Roja, que a su vez se separó del original Partido Comunista Peruano, y comenzó sus actividades terroristas en 1980, cuando renunció a los cauces democráticos para abrazar la lucha armada. La meta de Sendero Luminoso era reemplazar las instituciones “burguesas” peruanas por un régimen revolucionario campesino comunista. Durante las dos décadas posteriores, su poder e influencia creció enormemente y protagonizó matanzas indiscriminadas de campesinos, autoridades políticas y población civil, poniendo en jaque al país y desatando un conflicto que se saldaría con más de 69.000 víctimas, de las que el estado peruano no está exento de responsabilidad. Durante los gobiernos de Alberto Fujimori (1990-2000) y Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) se cometieron numerosos abusos y violaciones de derechos humanos en la guerra contra Sendero Luminoso. Al final, el balance oficial es de casi 70.000 muertos, sólo 22.507 de lo cuales están identificados. A día de hoy hay, por tanto, más de 46.000 peruanos desaparecidos.