Problemas en Miraflores
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
martes 03 de marzo de 2009, 22:57h
El Comandante Hugo Chávez, huésped del Palacio caraqueño de Miraflores, tiene problemas. Tras la victoria en el referéndum que le permitirá estar en el poder mientras lo desee, venía saboreando las mieles del triunfo sobre una oposición perseguida por tierra, mar y aire. La crisis mundial y el bajo precio del petróleo tienen, sin embargo, al régimen chavista contra las cuerdas. La caótica gestión económica y la catastrófica situación del país, cuya riqueza es generada más por los ingresos petrolíferos que por la dinámica empresarial del país, ha puesto al militar en apuros.
A pesar del apoyo ruso, que no se parece mucho a la colaboración soviética de la Guerra Fría con Cuba, el régimen tiene compromisos adquiridos en el pasado a los que ahora debe hacer frente. Del apoyo chavista dependen los restantes gobiernos de la región que, con la excepción de Colombia, han optado por la vía populista para posicionarse en el escenario americano. Bolivia, Ecuador, Paraguay, Nicaragua y Cuba cuentan con el apoyo venezolano para sostenerse en un tiempo de crisis e incertidumbre.
La fuerza de los populistas reside, precisamente, en que pueden adoptar medidas de choque, a cualquier precio, sin excluir la nacionalización de empresas y recursos, el uso de la fuerza armada y los usos alternativos del Derecho.
Ahora, el régimen de Chávez no puede repartir apoyos ni riqueza como antes. A pesar de los pingües beneficios de PEDEVESA, la situación en el país se deteriora semana a semana.
Así, el Comandante Chávez ha ordenado la intervención militar de parte del sector arrocero sin descartar más medidas similares. Según las fuentes oficiales, los productores se negaban a vender el producto al precio regulado.
La venezolana Alimentos Polar y la estadounidense Cargill han sido las dos primeras plantas arroceras en sentir la ira del Régimen. Algunos empresarios han advertido del riesgo de parálisis de la producción, y han recibido una gravísima amenaza: Amenazan con parar la producción, pero si lo intentan, les expropio todas las plantas de procesamiento de arroz, se las expropio, no tengo problemas y les pago con papeles, además, no con dinero constante y sonante.
En la memoria de todos está la terrible crisis de desabastecimiento intermitente de 2007. Entonces, el Gobierno tuvo que recurrir a importaciones y a medidas de urgencia para resolver un problema que podía provocar un estallido social. Ahora, el riesgo reaparece en una coyuntura de petróleo a precios más bajos y de dificultades financieras y crediticias cada vez más crecientes.
Así, al Comandante le queda el recurso a la propaganda y al enemigo exterior a quien acusa de todos los males: los Estados Unidos. Los informes publicados recientemente sobre violaciones de Derechos Humanos y sobre la actividad del narcotráfico en el país han hecho saltar las alarmas en el Palacio de Miraflores y Chávez ha disparado una salva de advertencia: No se meta con Venezuela, Obama, no se equivoque, no siga el mismo torpe y estúpido camino del anterior Gobierno de Estados Unidos. Adornó estas palabras con un verso que le gusta citar: Yo soy como el espinito que en la sabana florea: le doy aroma al que pasa, pero espino al que me menea". Ante las gravísimas acusaciones de apoyo al narcotráfico, Chávez respondió atacando: El país donde más se apoya el narcotráfico en todo este planeta se llama EE.UU., país que gobierna, creo yo que lo gobierna, aunque tengo dudas de que Obama gobierne.
Así, entre la propaganda y la crisis, la situación en Venezuela se agrava.
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Analista político
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