www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

uno de grandes ignorados

Cien años de la muerte de Alejandro Sawa, el bohemio que inspiró a Valle-Inclán

viernes 06 de marzo de 2009, 14:22h
El bohemio Alejandro Sawa (1862-1909) impresionó a quienes lo conocieron. Entre ellos, Ramón del Valle-Inclán, Ruben Darío o Antonio Machado. Cien años después su muerte, una biografía y una reedición de su única obra rescatan del olvido a quien está considerado como uno de los grandes ignorados de la literatura.
Cuentan de Alejandro Sawa, romántico tardío que impresionó a los intelectuales de la Generación del 98, que paseaba por Madrid recitando en francés a su admirado Verlaine. Lo han dicho Azorín y Pío Baroja, a quienes como Valle-Inclán o Ruben Darío caló su mísera vida: vivió solo, como un intelectual pobre, con trastornos visuales e ignorado por los editores.

Sevillano de nacimiento, Sawa pasó su vida entre París y Madrid, donde falleció en 1909 ciego, con la cabeza perdida y sumido en la miseria en su casa de la calle del Conde Duque.


Tal fue la impresión que causó en sus coetáneos el dramatismo en su modo de recitar poemas, así como su presencia con aquellas barbas, su pipa y su inseparable perro negro, que la leyenda que aún acompaña a su persona apunta a que Valle-Inclán se inspiró en su sufrida existencia para retratar al protagonista de “Luces de bohemia”, Max Estrella.

Pero lo cierto es que no sólo impresionó a una generación de intelectuales desencantados de todo y todos. Provocó animadversión en otros tantos, entre los que se encontraba un Pío Baroja que no veía con buenos ojos su halo de bohemio, ya que –decía- “el bohemio, si se ve humilde, desdeñado, solo, llega a convertir su placer en desgracia”. Una opinión que no pasó inadvertida para Sawa, quien no dudó en calificarlo de “invertebrado intelectual”.

Rescate del olvido
Su obra póstuma “Iluminaciones en la sombra” se editó gracias al empeño de Valle-Inclán y a la colaboración de Rubén Darío y Manuel Machado. Darío, que conocía a Sawa de su paso por París, lo había definido como un “hombre brillante, ilusorio y desorbitado”. El siempre irreverente Valle-Inclán afirmó haber llorado delante del muerto “por él, por mí y por todos los pobres poetas”, mientras Machado firmó un nostálgico recuerdo: “Jamás hombre más nacido para el placer, fue el dolor más derecho. Jamás Ninguno ha caído con facha de vencedor tan deshecho”.


Calificado por el autor del esperpento como un “diario de esperanza y tribulaciones”, Nórdica Libros reedita “Iluminaciones en la sombra” prologado por Andrés Trapiello. Además, la profesora granadina Amelina Correa ha publicado la primera biografía sobre este intelectual del olvido, “Alejandro Sawa: luces de bohemia” (Fundación José Manuel Lara). Correa, que lo ha definido como “un bohemio químicamente puro”, ha dicho de él que fue insobornable y ha destacado que de él llegaron a decir “que si su pluma tuviera dientes mordería, y que si escribiera sobre política su domicilio sería la cárcel”.





¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.