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Marta del Castillo: ¿Podemos proteger a nuestros hijos?

Natalia Ortega de Pablo
viernes 13 de marzo de 2009, 22:10h
La pérdida de un hijo es considerada como la experiencia más traumática que puede sufrir un ser humano, ya que las leyes de la naturaleza se vuelven contra nosotros y no hallamos consuelo alguno. El dolor físico y psicológico, la rabia, la frustración, la impotencia, la incomprensión ante esa desgracia se apodera de nuestra vida. Todos estos síntomas se pueden paliar paulatinamente, aunque muchos de ellos acompañarán a los padres, víctimas de estas pérdidas, el resto de sus vidas.

Las causas de la pérdida serán un factor importante para que estas emociones puedan potenciarse. Así, en la sociedad que vivimos en la actualidad, estamos siendo testigos de diversas atrocidades que nos sitúan en una situación de indefensión, en donde los padres nos encontramos atados de pies y manos. No podemos criar a nuestros hijos en una burbuja donde nada les dañe, ya que estaríamos imposibilitando su adecuado crecimiento emocional, por lo que no les permitiríamos aprender, acertar o fracasar y por tanto no crecerían como personas.

La adolescencia es una de las etapas más difíciles por las que pasan los hijos y los padres. El choque generacional y la lucha por la propia identidad del adolescente, provoca tensiones, rebeldía de los hijos, oposición a normas y un sinfín de conductas que son propias de esta etapa. Pero, ¿qué ocurre cuando les hemos dado lo que creemos como mejor, les hemos dado afecto, les estamos ayudando a madurar, y en el entorno existen jóvenes con maldad, sin piedad, sin referentes morales, que nos arrebatan lo más importante de nuestra vida?. ¿Qué podemos hacer?. ¿Qué está haciendo mal nuestra sociedad?... Éstas son muchas de las preguntas que se están haciendo padres como los de Marta, que aún hoy no encuentran respuesta al asesinato de su hija.

Ante un suceso como el de Marta del Castillo, todos somos parte de esos padres, empatizando con su dolor y con la incertidumbre por no encontrar un fin a la atrocidad que se ha cometido contra una joven, que tenía toda la vida por delante. Muchos padres, se preguntan ¿cómo se pueden evitar este tipo de locuras?, ¿cómo pueden proteger a sus hijos de los despiadados, de los peligros que se encuentran en el momento de cruzar la puerta de casa cada noche cuando van a disfrutar con sus amigos, a compartir sus experiencias con sus parejas, y en definitiva a disfrutar de la vida?. Desgraciadamente, nada podemos hacer. Sólo seguir inculcando los mejores valores a nuestros jóvenes, prevenir desde la primera infancia, creando vínculos positivos que ayuden a que los menores crezcan con principios morales y no fomentar la maldad, el daño físico y la mentira como medio para sentirse poderosos y para esconder su debilidad.

Desde aquí todo el apoyo a los padres de Marta, y a los padres a los que se les ha arrebatado el eje de su vida.
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