La violencia retorna al Ulster
martes 17 de marzo de 2009, 22:28h
Los últimos atentados de estas pasadas semanas en Irlanda del Norte han vuelto a agitar resentimientos latentes y abrir viejas heridas que nunca acabaron de cerrarse. Una vez que los Acuerdos de Viernes Santo certificaron que era viable un horizonte de paz en el Ulster, republicanos y unionistas hicieron un esfuerzo titánico por ver si era posible la convivencia entre dos comunidades tradicionalmente enfrentadas. Y se consiguió. Escollos que parecían insalvables, fueron cayendo poco a poco. El IRA entregó sus armas de forma contrastable. También cedieron UVF y RUC, sus homólogos terroristas del “otro lado”. Hasta la policía norirlandesa, cómplice de los anteriores, sufrió una reforma radical, acorde con la nueva época que se vivía. Incluso dos de los principales líderes de ambas comunidades, John Hume y David Trimble, recibieron el Premio Nobel de la Paz en 1998.
Es mucho lo que se ha conseguido como para que ahora un puñado de asesinos pretenda reventar un proceso de paz que ha sido modélico. No perfecto, desde luego, pero sí ejemplar en el testimonio que ha supuesto el hecho de que orangistas y miembros del Sinn Féin, en lugar de enfrentarse a tiros, fueran capaces de dirimir sus diferencias en el Parlamento. Londres y Dublín han tomado cartas en el asunto, al igual que los líderes de las dos comunidades principales norirlandesas. Especialmente significativo ha sido ver cómo Martin McGuinness, durante mucho tiempo ligado al IRA, condenaba sin paliativos los últimos atentados. Habrá que ver si entre todos tienen la fuerza suficiente para aislar a los que tanto daño quieren hacer. Falta hace. Ayer, día de San Patricio, se produjeron disturbios en diversos puntos de Irlanda del Norte, algo que no ocurría desde hacía años. Al menos allí las fuerzas políticas actúan unidas ante la sinrazón, lo cual no es extrapolable a otras partes en las que tanto se habla del “ejemplo irlandés”. Y es que la verdadera enseñanza que ha dado Irlanda del Norte ha sido la de la unidad frente a la barbarie. Ojalá cundiera el ejemplo.