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su próxima novela, "1Q84"

Haruki Murakami, el escritor que da cuerda al mundo

jueves 19 de marzo de 2009, 04:15h
El escritor japonés Haruki Murakami ha visitado esta semana España, donde ha anunciado el título de su próxima novela, "1Q84". Pocos han sido los afortunados que han podido compartir unos minutos con uno de los más brillantes literatos del planeta. El autor describe lugares oscuros y llenos de peligros en ocasiones, pero que esconden personajes que demuestran que lo insólito no es esquivo cuando se está dispuesto a traspasar los límites de la imaginación. Murakami es el escritor que evade, el que da cuerda al mundo cuando se detiene en la línea que separa la realidad de lo mágico.
"Tengo un lugar secreto, profundo y oscuro, donde no se distingue lo real y lo fantástico. Tiene una puerta pesada que tengo que abrir y, cuando eso pasa, penetro y puedo ver un mundo donde puede pasar de todo. Algunos dicen que soy surrealista, pero no es eso, todo es mucho más real". Haruki Murakami (Kyoto, 1949), icono de la novela posmoderna y candidato al Nobel de Literatura, ha visitado por primera vez España, donde ha desvelado el título de su próxima y más ambiciosa obra -“1Q84"-, un guiño a George Orwell que entregó a su editor antes de volar hacia nuestro país.

Son escasas las ocasiones en las que el escritor se deja ver. Huye de las cámaras, los focos y las preguntas, pero no por arrogancia, es sólo timidez. Su vida es contar historias, adentrar al lector en los más inhóspitos rincones de Tokio a la vez que sus palabras avanzan sobre un folio en blanco. Escribe al alba, durante unas cinco o seis horas, y resulta curioso este hecho ya que sus páginas están cargadas de noche, de personajes insólitos y ambientes peligrosos, de no ser porque los contemplamos al abrigo de la imaginación.

Los protagonistas de las historias de Murakami son únicos, como todos los demás, como nosotros. Son almas deambulando por la gran ciudad cuando se oculta el sol, que se cruzan, que se toman algo e intercambian experiencias, como en “After Dark” (Tusquets), su última novela publicada en España.

El encanto reside en el reconocimiento de las miserias, esperanzas y temores de estas personas, especiales porque son almas anónimas, solitarias en la noche, piezas y presas de la rutina durante el día. La empatía del lector hacia un lugar tan alejado en el mapa y la costumbre como próximo en las sensaciones se enriquece y hace mágico con un mundo paralelo, sin duda el sello de Murakami en gran parte de su obra. ¿Cuándo nos encontramos en Tokio, en una oficina, un dormitorio o un local de jazz?, ¿cuándo estamos al otro lado de una pantalla de televisión con interferencias?, ¿y por qué nos podemos contemplar a través de ella?. Posiblemente Murakami pretenda con todo esto hacernos cuestionar hasta dónde somos capaces de llegar, jugar y comprobar si podemos acompañar a lo insólito serpenteando y confundiéndose con lo real, y seguir inmersos en la lectura, en el personaje, fuera de nuestras propias vidas, dentro del mundo de Murakami.

Fue a los 30 años cuando Haruki Murakami se atrevió a contar historias. Antes, fue profesor de literatura japonesa o traductor de obras de Fitgerald, Irving o Chadler. Entretanto, regentó un local de jazz, música que, junto con la lectura, conformaron la personalidad de un amante de la soledad, dotado de una genial maestría para desbordar de crudeza un capítulo e introducir posteriormente al lector en un desconcertante pero apasionante hecho que transcurre más allá de nuestro entendimiento. En ocasiones creemos estar en un lado de la línea, pero la mayor parte de las veces se esboza una sonrisa cuando la confusión es tal que disfrutas la presencia en una literatura atípica, bien rematada y que evade al lector de sus propias circunstancias, de su lugar y su tiempo. Es harto complicado escapar de unas páginas que te encierran y te conducen hasta un final al que no deseas llegar, pero todo termina. La unica solución, apostar por más títulos, y son muchos, como "Tokio Blues" o la “Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo”. O “Kafka en la orilla”.

Murakami, en Barcelona. Efe“1Q84”
“Orwell escribió '1984' mirando al futuro, y yo, con mi novela, quiero hacer lo contrario, mirar al pasado, pero sin dejar de ver el futuro. Es mi obra más ambiciosa, y la he entregado justo hace una semana, antes de viajar a España", explicó Murakami en Barcelona, donde reconoció que no sólo la próxima es su novela más voluminosa sino que, probablemente, se trata de la más “importante” de su vida.

En la capital catalana, el autor intervino ante un aforo de lectores entregados que vieron al japonés por primera y quizá última vez en sus vidas. Una de las mayores virtudes de Murakami reside en no ocultar sus manías, sus miedos. Huye de las cámaras, de los micrófonos y no quiere que su rostro vea la luz pública, no quiere ser reconocido mientras visita librerias en Nueva York o cuando sale a correr por Tokio.

Candidato a ser el tercer japonés en ganar el Nobel de Literatura, Murakami no es profeta en su tierra. Tachado de “occidental” y mirado de reojo y con desprecio por muchos de sus compañeros de profesión -reconoce no tener ningún amigo escritor-, el autor de “Kafka en la orilla” sobrevive gracias a la compañía de su mujer -la primera persona y filtro por el que pasan sus novelas-, que respeta los momentos de creativa y prolífica soledad de su marido, en los que da vida a personajes como Nakata, capaz de comunicarse con los gatos –animal que adora el autor-, o realizando fotografías literarias de locales de jazz, como en “After Dark”, o expresando sus miedos y debilidades a través de seres de ficción que nunca el lector sentirá más próximos a él.








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