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tras haber sido desalojado de la presidencia

El futuro del Partido Republicano pasa por la renovación ideológica y generacional

viernes 20 de marzo de 2009, 18:27h
El Partido Republicano de los Estados Unidos ha sido desalojado de la presidencia y del poder legislativo. Ahora está sumido en una grave crisis de la que sus salidas más seguras son la renovación ideológica, y la generacional.
Los dos grandes partidos han sufrido profundas transformaciones en su historia. El Partido Demócrata no es el de los jeffersonianos que desconfían del Estado y de las grandes finanzas, como demuestra la política de Barack Obama. El Republicano no es el del proteccionismo y las grandes inversiones en infraestructuras, como con Abraham Lincoln. Lo que son ahora se fijó con las presidencias de FDR y Lyndon Johnson para el demócrata, y con Reagan con el republicano. Pero la presidencia de Bush hijo ha supuesto una revolución dentro del GOP; un cambio en la filosofía y la práctica política que ahora, cuando no hay casi poder que perder, se está poniendo en cuestión.

George W. BushRonald Reagan libró la Guerra Fría... y la ganó. Su ejército invadió Granada. Pero, fuera de ello y el bombardeo de Libia, no emprendió una guerra en el exterior. Bush II ha iniciado dos guerras, la de Afganistán y la de Irak, que a estas alturas ya son las más largas de la historia de los Estados Unidos. Reagan recortó el gasto federal no destinado a Defensa, mientras que Bush ha aumentado ambos. La filosofía de Reagan se resume en su frase “El Estado no es la solución, es el problema”, mientras que la de George W. Bush es opuesta: “Tenemos la responsabilidad de que, cuando alguien esté herido, el Gobierno actúe”. El de Bush es un intervencionismo inspirado por la visión religiosa de la sociedad. Es el “conservadurismo compasivo”.

Perdidos la presidencia y el control de ambas cámaras, no hay nada que perder en un debate abierto sobre qué camino ha tomado el partido y cuál debe tomar a partir de ahora. Como es normal en una situación así, el discurso predominante es el de la vuelta a las esencias. Eric Cantor, “el látigo republicano” en el Congreso, ha dicho recientemente que una de las claves del futuro republicano pasa por que “tenemos que recuperar la credibilidad en nuestra fidelidad a los principios centrales de este país, que son también los principios centrales de nuestro partido, es decir, libre mercado, defensa de los derechos individuales y la fe en la capacidad de la gente de conducir su vida sin una abierta intromisión del Estado”. Es decir, darle la vuelta a los ocho años de Bush.

Florentino Portero, profesor de historia y analista del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), ha declarado a El Imparical, del que es colaborador habitual, que “El partido se refunda con Ronald Reagan y es distinto del de Nixon o Eisenhauer” y lo más probable es que se produzca una vuelta a los principios republicanos, que son los de Truman, curiosamente, y Reagan”. A su juicio, “los excesos de Bush y Obama obligarán a los republicanos a hacer una lectura contraria. Tendrán que volver a un Estado pequeño, a ver que el gasto público es inmoral e inútil”. En este sentido, Florentino Portero se muestra “optimista sobre el ideario del Partido Republicano. Obama está obligando al Partido Republicano a entrar en un debate tan intenso que forzosamente tiene que hacer esa renovación ideológica”.

El GOP ha perdido la oportunidad de acometerla desde el propio partido con la elección del simpático Michael Steele como presidente del comité nacional republicano, el primer negro en ocupar ese puesto. Sus palabras le sitúan en ocasiones en ese terreno entre conservador y liberal que reconoce en el individuo, en la sociedad libre, el verdadero protagonista del país, pero el verdadero Steele es otro, el que dice que el error de los republicanos pasa por lo haber explicado con éxito lo bien que se hicieron las cosas en Irak, en Nueva Orleáns tras el paso del Katrina, con el plan de rescate de la banca…

Bobby JindalPero tampoco importa mucho. El partido no lo constituyen tanto los órganos de la plataforma electoral como las instituciones ocupadas por sus hombres y mujeres, por lo que lo importante es lo que hagan los miembros de Congreso y Senado y los gobernadores republicanos. Los parlamentarios marcarán la oposición a la Administración Obama, y ahí poco pueden hacer. Como ha explicado José María Marco a El Imparcial, “es el momento Obama, que todo lo que haga le hace ganar capital político y que sería absurdo por su parte no adelantar su programa, que es lo que los americanos han votado”. Pero en las últimas décadas los votantes han huido de entregar Ejecutivo y Legislativo a un único partido, y si en dos años los republicanos logran controlar al menos la Casa de Representantes, podrán ejercer una oposición con cierta eficacia.

Mark SanfordEl Partido Republicano, después de Katrina, la mala marcha de la economía, los reveses en Afganistán y la incertidumbre de Irak, han hecho que la marca republicana se asocie a la mala gestión, no a la competencia. Por eso la renovación de los republicanos debe venir por parte de algún Gobernador, que haya demostrado en su gestión fidelidad a los principios y éxito en la gestión.

Por eso, los nombres que más suenan como futuros líderes republicanos están al frente de gobiernos de Estados. Es el caso de Bobby Jindal, gobernador de Louisiana, de sólo 37 años, que ha destacado en los dos años que lleva al frente del Estado arrasado por el Katrina más los tres que estuvo en el Congreso por su competencia. Su familia procede de la India. Con un presidente negro y los blancos protestantes convertidos en una minoría más, la presencia de minorías étnicas es cada vez más importante. Especialmente en el Partido Republicano. Por eso también se ha convertido en una estrella Ahn “Joseph” Cao, un activista de 41 años que llegó a Estados Unidos como un refugiado, después de que su madre le colase en un transporte militar, en la primavera de 1975, y que ha salido alejado por el distrito que más porcentaje de voto ha otorgado a Barack Obama: el 75 por ciento.

Otra de las estrellas republicanas, acaso con más futuro que las dos anteriores, es la del Gobernador de Carolina del Sur, tierra de querencia demócrata, Mark Sanford. Su compromiso con los valores liberales, “conservadores”, como se les llama allí, es claro. “Tiene las ideas claras, como las tenía Reagan”, apunta Florentino Portero. Carece del encanto o el atractivo de otros candidatos, pero es visto como una persona con ideas, firme, y honrada.

Sarah PalinY Sarah Palin, claro está. Una reciente encuesta de Rasmussen realizada entre los republicanos mostraba que el 55 por ciento de ellos cree que el partido debería ir más en el camino que ella ya ha elegido. “Es exactamente lo que la mayor parte siente como republicano”, dice Portero. Se la disputan la derecha religiosa y los “libertarios”, los más liberales. Pero acompañó a un candidato perdedor y crea un rechazo no desdeñable incluso en una parte de los republicanos.

Estos tres gobernadores representan un cambio muy importante, que va más allá de las ideas, y es que “todo apunta a una renovación generacional muy importante”, sostiene Portero. A lo que está abocado el Partido Republicano es a una “hecatombe generacional”, ya que en su futuro no tienen cabida quienes han liderado el partido con Reagan y los dos Bush, sino “personas de treinta y tantos, cuarenta y tantos”.
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