un film de guillermo arriaga
"Lejos de la tierra quemada": no se entiende un amor ilícito hasta que no se experimenta
domingo 22 de marzo de 2009, 17:36h
Para su debut como director, el mejicano Guillermo Arriaga se ha rodeado de un conocido y solvente reparto de actores para interpretar a los atormentados personajes que se mueven por esta trama enrevesada de amor, traición, muerte y arrepentimiento que explora el alma humana. Por supuesto, Arriaga no ha dejado atrás su faceta como guionista que tantos éxitos le ha dado (Babel, Amores Perros y 21 gramos), y, después de la ruptura, parece que poco amistosa, del genial tandem que formaba con Alejandro González Iñárritu, además de firmar el reconocible guión de Lejos de la tierra quemada, también se ha puesto detrás de la cámara.
Como ya nos tiene acostumbrados, la descarnada historia de su ópera prima se cuenta a través de breves retazos de otras historias, con las que se va mezclando y alternando sin orden cronológico, para que sea el espectador el que vaya juntando a su ritmo las piezas. De hecho, durante la primera parte de la película la sensación más marcada que uno experimenta es la de no tener ni idea de la relación que un personaje pueda llegar a tener con otro y, por desgracia, a veces, más que interesar, acaba por distraer del argumento general: el del amor ilícito, que visto desde fuera de sus protagonistas, tan fácil resulta de juzgar con desaprobación. Mucho más, si quien lo descubre y calla es la hija adolescente de la adultera enamorada.
Pero para llegar hasta ese punto y que podamos entender el qué y el cómo, la película nos pasea sin prisa por los momentos cruciales de las vidas de las tres protagonistas femeninas. Y es, sin duda, en la interpretación de ellas donde se encuentra lo mejor de esta cinta. En primer lugar, una contundente Charlize Theron que es la encargada de interpretar a Silvia, la fría y promiscua encargada de un restaurante de moda, que vive el amor sin acercarse demasiado al compromiso emocional. Junto a ella, aunque no compartan plano en ninguna secuencia, la veterana Kim Basinger que da vida con precisión a una débil ama de casa, madre de cuatro hijos y que vuelve a encontrar el amor, aunque sea uno oculto y prohibido, en los brazos de su amante mejicano (Joaquim de Almeida). Por último, Jennifer Lawrence es Mariana, una adolescente ante su primer amor, éste aún más prohibido y complicado.
Y si al realizador está claro que no le gusta detenerse demasiado en una escena, enseguida queda igualmente claro que la fotografía, marcadamente plástica, no se limita a los áridos paisajes de Nuevo Méjico y se mueve, con muy buenos encuadres, por exteriores abiertos e interiores urbanos de la gris ciudad de Oregon.