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De como sacar las tropas españolas de Kosovo demuestra vergüenza torera

martes 24 de marzo de 2009, 21:25h
España revela al Mundo sus vestigios de pasado imperial. Se toma la decisión unilateral, sin explicación al resto de sus aliados ni a las instituciones internacionales a las que pertenece, del repliegue total de sus tropas en el conflictivo Kosovo, no sólo en lo referente a las guerras balcánicas, si no, también, en una incómoda posición respecto al mantenimiento de fuerzas militares en un territorio autoproclamado independiente, reconocido por Estados Unidos y algunos otros estados en seguidismo de la Gran potencia, por intereses en la zona o por razones de política internacional. Pero no, España no se atiene al dictado de Washington. Ante un conflicto casi extinto y ante la molesta y extraña situación de mantener tropas en un país al que no se ha reconocido, el Gobierno toma la lógica y consecuente solución de desalojar la plaza fuerte en aquella enredosa región.

No me detendré en el injusto trato dado a Serbia que ve como la cuna de su nación es invadida por albaneses que por pura permeabilidad de fronteras han hecho de lo ajeno lo propio, eso sí, siempre por mayoría, en lo que supone una flagrante violación del Derecho Internacional. Los albanokosovares no ocultan su origen en los símbolos, enarbolando la bandera de Albania como si de la propia región kosovar se tratara. En un futuro, quizás no tan lejano, podríamos ser testigos de cómo se forman la República Islámica del Ampurdán o el resurgir de Al Andalus.

No obstante, ante la retirada de las tropas españolas de Kosovo, se pueden dar otras hipótesis más creíbles a esta forma de actuar del Gobierno español. La primera sería la de que España habría notificado su decisión con mucha antelación a la ONU, a la OTAN y al propio Estados Unidos, los cuales hubieran dado largas a la materialización de la medida, en un ya veremos. Cansados pues los dirigentes españoles del vuelva usted mañana, han tomado las de Villadiego en un hartazgo ante la sorda conducta de sus interlocutores. Otra de las hipótesis es que Rodríguez Zapatero se pudiera haber sentido ninguneado por la Administración Obama y ante el desaire, se hubiera tomado la decisión en un berrinche diplomático, y la última, y más probable, sea que la decisión tomada se haya producido en un acto de total inconsciencia por parte de un gobierno que no sabe calcular sus movimientos, toda vez que no parece que haya réditos políticos internos evidentes.

Prefiero pensar que no existe improvisación en la actuación del Gobierno español, aunque sí creo en que la inteligencia diplomática española ha parecido desaparecer, si es que alguna vez se hizo presente en las etapas de Aznar y Zapatero. Ante las reacciones que se han producido y quizás no esperadas en tal envergadura, se ha tenido que enviar a Bernardino León, una de las pocas personas capaces de la política española, a dar cuenta de lo sucedido a Estados Unidos. Esperemos pues que el Señor León haya atinado en sofocar el fuego provocado por los pirómanos Zapatero, la equivocada Chacón y el presunto despistado Moratinos.

Carlos Loring Rubio

Abogado

CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)

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