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lucha contra el sida en Uganda

La Iglesia no acepta pero no proscribe el preservativo

miércoles 25 de marzo de 2009, 11:18h
La Iglesia reconoce la eficacia profiláctica del preservativo para luchar contra el sida. Esta afirmación puede sorprender justo después del viaje de Benedicto XVI a África y las polémicas críticas a sus palabras sobre el preservativo y su apuesta por la abstinencia para combatir el sida pero así lo recoge el diario oficial de la Santa Sede. En un artículo publicado el pasado domingo, titulado "Iglesia y sida", el Osservatore Romano analiza la experiencia positiva de la campaña contra la enfermedad desarrollada por el Gobierno de Uganda.
Este plan ha sido nombrado "ABC" por promover tres comportamientos en la población ugandesa: con la “A”, abstinencia; con la “B”, be faithful, fidelidad; y con la “C”, uso del condón. Gracias a esta campaña, según L' Osservatore, Uganda es “el único país de África que ha obtenido buenos resultados” en la lucha contra el sida donde la “frecuencia de infecciones en su población ha descendido de un 15% en 1991 a un 5% en 2001”.

Precisa el diario que a pesar de que la Iglesia “no es conforme” a este medio, el preservativo es sin embargo eficaz en un “97 por ciento” como medida para impedir la infección en buenas condiciones y en un “87 por ciento” en las condiciones propias del continente africano.

Los tres pilares de este plan de lucha contra el IVH están dirigidos a diferentes grupos poblacionales. El programa aconseja la abstinencia a los adolescentes. Así Uganda ha constatado un incremento de la edad media de la primera práctica sexual que ha pasado de los 15 a los 19 años. Por otra parte, la fidelidad es recomendada a las parejas para reducir en un 60 por ciento la promiscuidad. Y, por último, recomienda el preservativo sobre todo en zonas y grupos localizados “prostitutas, homosexuales y drogadictos”.

El artículo recoge la experiencia del médico Daniel Giovanni Giusti que trabaja desde hace 20 años en un hospital de Uganda. Según él, los dos primeros puntos -la lucha contra una sexualidad precoz y la promiscuidad- han sido los más eficaces porque han fomentado “cambios de comportamientos”. El preservativo es utilizado como "un recurso para aquellos que no aplicar estos dos primeros puntos" porque "la abstinencia anula cualquier riesgo de transmisión sexual y la fidelidad lo reduce. El uso del preservativo también lo reduce pero no lo elimina".