EEUU, libertad de viajar a Cuba
miércoles 01 de abril de 2009, 00:45h
Líderes demócratas y republicanos del Senado de Estados Unidos presentarán un proyecto de ley que lleva por nombre “Ley para la libertad de Viajar a Cuba”. La medida eliminaría las restricciones de viaje a la isla para todos los estadounidenses y podría interpretarse como un “primer intento” de flexibilizar el embargo impuesto por los EEUU hace 47 años. Sin embargo, el proyecto vuelve a crear fuertes divisiones dentro del Congreso respecto a la política exterior del gigante norteamericano hacia Cuba.
La decisión, que podría ser beneficiosa para ambos países, no debe ser interpretada, sin embargo, como un “premio” al régimen castrista. A los efectos, parece importante que los Estados Unido continúen presionando para que se introduzcan cambios en la actual política cubana. Por eso, la decisión de “tender la mano” a la Isla debe ser considerada como un hecho positivo, siempre y cuando siga enmarcado en el compromiso de empujar a Cuba hacia la democracia.
Además la decisión podría conllevar repercusiones positivas, tanto a nivel político como económico: en primer lugar, podría contribuir a reducir la alta dependencia político-económica de la isla con Venezuela. Es evidente que reducir la nefasta influencia (y presencia) de Hugo Chávez sobre Cuba podría resultar favorable para toda la región americana: menos demagogia, menos tensión territorial, menos belicismo sin sentido.
Desde el punto de vista económico, la decisión de suavizar la política estadounidense respecto a Cuba y el levantamiento de estas restricciones podría resultar beneficiosa para las dos economías: por un lado, incrementaría los ingresos del sector empresarial norteamericano por miles de millones de dólares; por otro lado, ayudaría al desarrollo de la economía de la Isla. Sin embargo, está última condición podrá arraigar sólo si se producen reformas estructurales en Cuba y se cambia su modelo de base. Además, la Isla caribeña podría exportar ciertos servicios tecnológicos y sanitarios. Por otra parte, el fin de la amenaza de una intervención de los EEUU permitiría invertir más recursos en programas internos.
Pensar que el fin del embargo o una distensión en las relaciones bilaterales puedan constituir un salto cualitativo para la Isla, es ilusoria. Cuba debe transformar el actual sistema y considerar la nueva política de la administración Obama como una “oportunidad”. Por eso, Raúl Castro debe proceder a realizar importantes reformas económicas y políticas. La remodelación del Gobierno cubano no debe limitarse a cambios de maquillaje sino a efectiva renovación. La Isla necesita reformas estructurales y, como ya hemos sostenido en varias ocasiones, ya va siendo hora de que la democracia entre en Cuba de una vez por todas.