Estados Unidos e Israel no piensan igual sobre Irán
Paulo Botta
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paulobottaelimparciales/10/10/22
viernes 03 de abril de 2009, 19:58h
El viernes 27 de Marzo se realizó en Moscú una conferencia organizada por la Organización de Cooperación de Shangai para tratar la actual situación en Afganistán. A esta conferencia asistieron no solo los estados miembros y observadores de esta institución sino también representantes de Naciones Unidas y de los Estados Unidos de América.
Irán, que es miembro observador de esa organización, fue representado por Mohamed Medhi Akhunzadeh, vice ministro de relaciones exteriores para Asuntos de Asia y Oceanía. El mismo diplomático iraní ha asistido a la conferencia internacional que los Estados Unidos ha apoyado para hablar del problema afgano que se realizó en la Haya el 31 de Marzo, como preparación a la reunión de la OTAN del 3 y 4 de Abril donde se espera que los miembros de la alianza atlántica acuerden una nueva estrategia para la situación en Afganistán y Pakistán.
Estos dos foros, el de Moscú y el de La Haya, han sido el marco en el cual se habrían producido los primeros contactos entre representantes iraníes y norteamericanos, algo que han confirmado los norteamericanos y negado lo iraníes. Dime lo que niegas y te diré que has hecho.
La negación pública iraní es entendible tomando en cuenta lo espinoso del tema del diálogo con los Estados Unidos a tres meses de las elecciones presidenciales. Resulta claro que desde Teherán nadie quiere hablar hasta no poder mostrar algún resultado positivo a su opinión pública.
Así, mientras Estados Unidos e Irán encuentran en el tema afgano una base para acercase y probablemente discutir otros temas en un futuro cercano, Benjamín Netanyahu, el nuevo Primer Ministro israelí obtenía el mismo 31 de Marzo la aprobación del parlamento para su nuevo gobierno XL (30 ministros) y en su discurso ante la Kneset afirmaba que los dos principales desafíos a los que se enfrenta Israel son la crisis económica internacional y el programa nuclear de Teherán, a la vez que criticó a la comunidad internacional por no enfrentarse al desafío iraní con la suficiente dureza
Nada ha cambiado en Tel Aviv, continúa con un discurso de la era Bush sin ver que el nuevo, el de la era Obama apuesta por la integración de Irán en el sistema internacional a partir de la inclusión en el complicado tablero afgano-pakistaní como primer paso.
No debe, sin embargo, pensarse que Israel se adecuará sin problemas al discurso de Washington. El ataque de la semana pasada al supuesto cargamento de armas para Hamas en Sudan hace ver que Israel está dispuesta a utilizar su aparato militar si lo cree conveniente para sus necesidades.
El problema es que el instrumento militar no es la solución. Así, por ejemplo, lo reconoce la nueva estrategia del Presidente Obama para Afganistán, la cual está orientada a dar más apoyo a los procesos de reconstrucción y pacificación que a las operaciones militares típicas de la “Guerra contra el Terrorismo” ya que luego de más de siete años de conflicto no se logrado un avance significativo en este campo, de hecho los Talibanes son una amenaza real para las tropas internacionales y desde su punto de vista están ganando la guerra.
Lo mismo es cierto para Israel, los problemas derivados de un uso ineficiente del poder militar o de la falta de una estrategia política complementaria son claros tanto sea en la guerra contra Hezbollah en el verano de 2006 como en la invasión a Gaza en Enero de este año.
Edward Luttwak en una de sus obras fundamentales “La gran estrategia del Imperio Romano” nos recuerda que el éxito político de Roma, la expansión de su imperio y la estabilidad social alcanzada se basaba en que su ejército era un elemento de disuasión, mientras que la diplomacia era el elemento más importante de la estrategia política romana, ya que el ejército era un “instrumento limitado, precioso y frágil”.
Lo que era cierto para Roma en la antigüedad lo sigue siendo en la actualidad para otros estados.
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Analista político
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paulobottaelimparciales/10/10/22
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