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lA INICIATIVA LLEGA A OTRAS CIUDADES

Fisioterapia para costaleros: una práctica en auge

viernes 10 de abril de 2009, 00:56h
Costaleros, cargadores, horquilleros... Son distintas denominaciones para una misma realidad: la de quienes durante la Semana Santa portan las imágenes titulares de su Hermandad. Para prevenir y tratar posibles lesiones, una veintena de fisioterapeutas ofrece de forma gratuita sus servicios en el Centro de Atención al Costalero de Sevilla desde hace diez años.
Cargan más de cincuenta kilos durante horas. La particular Estación de Penitencia de los casi cinco mil costaleros de Sevilla pone a prueba los músculos y articulaciones de espalda y piernas. No obstante, muchos repiten y sacan varios pasos durante los siete días de Pasión.

Precisamente pensando en ellos se puso en marcha en 2000 el Centro de Atención al Costalero (CAC), un servicio que ya ha pasado a formar parte del dispositivo habitual de Semana Santa en Sevilla, según ha explicado a EL IMPARCIAL su coordinador, Isaac del Real. Un equipo de 25 fisioterapeutas titulados ofrece los tratamientos necesarios, de forma gratuita y altruista, a quienes han sacado o se disponen a sacar un paso. El único requisito es acreditarlo con la correspondiente papeleta de sitio.

Los tratamientos más comunes son masajes, crioterapia, estiramientos, electroterapia, vendajes y ultrasonidos, que se aplican desde el Domingo de Ramos hasta el Sábado Santo en horario de mañana y tarde (de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas) en la Alameda de Hércules.

Una fisioterapeuta trata a un costalero. Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía



Pero la labor del CAC no es sólo a posteriori, sino “antes, durante y después”, ha aclarado Del Real. Todos los costaleros que lo deseen pueden informarse sobre la mejor forma de llevar el peso de las trabajaderas y pedir consejos prácticos que les ayuden durante el recorrido de la procesión, así como ponerse en las manos de los fisioterapeutas para preparar su musculatura.

Una buena idea exportada
El éxito de esta iniciativa respaldada por el Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía ha sido tal que otras localidades también la han puesto en marcha.

El CAC, a pleno rendimiento. Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía Es el caso de Ciudad Real, Córdoba, Granada, Jerez de la Frontera (Cádiz), Linares (Jaén), Segovia, Viveiro (Lugo)…

“En los primeros años nos costaba llegar a los costaleros”, reconoce Del Real, quien ha añadido que “hoy en día hemos conseguido no sólo llegar a todas las Hermandades e ir más allá de las fronteras de la provincia y la Comunidad, sino que los costaleros buscan la ayuda de un fisioterapeuta durante todo el año.”

Asimismo, el coordinador del CAC ha insistido en que “lo que intentamos no es alarmar a nadie, sino aportar nuestro granito de arena para que la Semana Santa sea todavía más bonita y para que los costaleros, en vez de un año, puedan estar diez sacando pasos”.

La importancia de la preparación
Dos costaleros preparan su costal. Rafael Campano Durante la Cuaresma, las hermandades organizan ensayos para preparar a sus costaleros físicamente y para acostumbrar el oído a las marchas que tocará la banda de música durante la procesión. Estos ensayos se hacen con unas parihuelas –normalmente unas antiguas que conserva la Hermandad- sobre las que se colocan vigas de hormigón para simular el peso real del paso el día de la Estación de Penitencia.

También es crucial una buena “igualá”. Tanto al principio de la Cuaresma como antes de cada ensayo, e incluso el día de la procesión, el capataz mide la altura de la séptima vértebra de los costaleros, que es donde apoya la trabajadera, para organizar a los hombres que van debajo del paso.

La ropa es el tercer elemento clave. El atuendo de un costalero consta de dos piezas fundamentales: la faja, que sostiene la espalda, y el costal, que consiste en una tela de 80 centímetros por un metro en la que se enrolla una “morcilla” que se coloca exactamente encima del hueso y sobre la que cae la trabajadera.

Gracias a todo ello, el coordinador del Centro de Atención al Costalero recuerda sólo tres lesiones importantes en ocho años de trabajo.

Una tradición a la que cuesta llegar
Hacerse un hueco en una cuadrilla no es fácil a pesar del elevado número de hombres que la componen. Los más jóvenes tienen que esperar a que haya alguna vacante en la trabajadera que les corresponde por altura.

La media es de 35 costaleros bajo los palios y en torno a 40 bajo los pasos de Misterio, si bien los conocidos como “barcos” requieren el esfuerzo de hasta 50 personas, como ocurre con la Hermandad del Carmen Doloroso.

José Salgado es costalero en Sevilla desde 1997. En su caso, tuvieron que pasar cuatro años para poder entrar debajo del palio de la Virgen del Patrocinio, en la Hermandad del Cachorro. “La ilusión es ser costalero, y en cuanto tienes la edad vas a cada ‘igualá’ a principios de Cuaresma hasta que te cogen”, ha confesado José.

Después de esa espera, lo único que puede arruinar los sueños del costalero es la climatología, una Estación de Penitencia más complicada, si cabe, que inaugura la cuenta atrás para la próxima primavera.

Costaleros bajo un paso de palio. Cristina Carbón