En los últimos años se ha constatado un notable incremento en España del número de pág¡nas web que fomentan el racismo y la xenofobia, en definitiva, el odio al otro. La Red es vista como un espacio privilegiado para comunicar y difundir con descaro estas ideas, una acción que constituye un delito pero que muchos ven todavía impune. Las Fuerzas de Seguridad especializadas en controlar los delitos por Internet están concentradas en otros, como es el caso de la pederastia. Aún así, a pesar del aparente camuflaje y anonimato que ofrece la Red de redes todos tenemos una dirección IP que permite detectar nuestra identidad.
Cada vez son más las páginas web que promueven el racismo, la exclusión del diferente, el odio al inmigrante, que niegan el holocausto y animan a cometer acciones xenófobas. "La globalización de Internet nos juega una mala pasada", comenta a EL IMPARCIAL el presente de Movimiento contra la Intolerencia, Esteban Ibarra. Este colectivo solicitó recientemente al Gobierno el cierre de 150 páginas xenófobas creadas en España. En todas las comunidades autónomas hay grupos racistas y neonazis que con todo el descaro del mundo se exhiben en la Red.
Con un simple tecleo en google de la "skinhead" nos es complicado encontrar alguna de estas páginas, algunas de ellas de colectivos locales. Pero, además de páginas, en grupos en redes sociales y foros en los que con un nombre clave cualquier persona puede escribir e intercambiar comentarios racistas y xenófobos de todo tipo. En muchos casos, son espacios nada trasparentes donde se realizan convocatorias sumergidas o en el último momento para comenter acciones delitivas.
Los jóvenes, el público a conquistarMuchos de estos espacios van dirigidos a jóvenes, un colectivo vulnerable a las acciones de captación y difusión de sus ideas que persiguen estos grupos. Internet ofrece muchas más oportanidades que la vida misma para acercarse a jóvenes que, en la calle, simplemente se alejaría de un cabeza rapada sólo con verlo. Sin embargo, el supuesto "camuflaje" que permite la Red permite contactar con ellos al abordar primero temas que les guste como, por ejemplo, el fútbol. "Los ultra sur recurren al futbol para luego transmitir otras ideas no tan lícitas". También se envían mensajes claramente hitlerianos pero son aún más peligrosos si cabe los más sutiles, aquellos que recurren a la parte afectiva y sentimental del individuo que, en el caso, del joven está en proceso de construcción de su propia identidad.

Según Ibarra, de Movimiento contra la Intolerancia, estas páginas transmiten "veneno" y provocan "un daño irreparable para muchos sectores de la juventud" porque realizan una educación directa.
A través de cualquier chat, foro o red social se puede acosar a cualquier persona. "El acoso sociopolítco a los menores es más importante que el sexual", advierte a EL IMPARCIAL Victor Domingo de la Asociación de Internautas.
Concentrados en delitos de pederastia
Sin embargo, es cierto, que la sociedad en general y las Fuerzas de Seguridad en particular están más concienzadas en denunciar y detectar a los pederastas que circulan por Internet. Al estar concentradas en los delitos sexuales, los grupos radicales constantan que, al menos de momento, Internet les ofrece un impunidad que no encuentran en la calle. Sin sanciones y sin cierres hacen apología del odio e incrementan sus acciones.
Como explica a este periódico Victor Domingo, "la colaboración ciudadana es fundamental" en este campo. La Policía especializada en Internet está saturada y la información que ofrece la "aldea global" es inabarcable. Por su parte, Esteban Ibarra alega que no se puede trasladar toda la responsabilidad al ciudadano porque este tiene dificultades para comunicar estas acciones a la Policía. Es por eso por lo que Movimiento contra la Intolerancia solicita una Fiscalía especializada contra el racismo, la xenofobia y los crímenes de odio en Internet.
En este sentido, denuncia Ibarra, el Gobierno está haciendo una dejación de funciones enorme al no luchar contra estos delitos que vulneran la convivencia democrática de la sociedad.
Por su parte, Victor Domingo pone el acento en la importancia de dejar bien claro que no es el usuario o los administradores de un foro o red social quien deben determinar si se ha cometido un delito de apología de la xenofobia. Esta tarea corresponde al juez para no vulnerar la libertad de expresión. "El problema es que la Justicia es lenta también en esto" y la velocidad de Internet es inabarcable. Aún así, es importante denunciar a la Policía.
¿Realmente camuflados?Por mucho que se intente ocultar la identidad del creador de una página web xenófoba, la Policía puede detectar al presunto delincuente. "Se puede colgar una página web en un servidor de las islas Seychelles pero, aún así, la Policía puede averiguar la IP del ordenador que la ha creador", explica Domingo a EL IMPARCIAL. La IP es básicamente es un número que identifica un dispositivo en Internet. Es como si fuera nuestro número de telefono que permite realizar todas las conexiones. Es un número único y asignado al comprador del ordenador que permite identificarlo y comunicar con él.
Así, aunque parece Internet el mundo ideal para los delincuentes que busquen camuflarse, todo está en la Red y esta también ayuda a detectarlos. "Es más fácil perseguir a un grupo racista en Internet que en la calle", concluye Domingo.