Uno de los objetivos prioritarios del Ejecutivo, como informó EL IMPARCIAL, es la recuperación de sus aliados mediáticos. Prisa, en quiebra técnica, necesita a Zapatero y Zapatero necesita a Prisa, pero Mediapro, como anunció su presidente, no quiere ceder terreno ante nadie.
En los últimos días,
Zapatero ha dado algunos pasos que el sector audiovisual ha acogido con desconcierto. En primer lugar, la luz verde a la
TDT de pago que desde hace un año reclama
Jaume Roures, presidente de
Mediapro y, en segundo lugar, el anuncio de una “drástica” reducción de publicidad en
Televisión Española. El primero de ellos supuso una rápida respuesta de
Prisa, cansada de las constantes concesiones a Roures. El segundo, una dádiva a las privadas, que contrasta con las declaraciones que la vicepresidenta del Gobierno realizó hace un par de meses, cuando TVE hizo públicas sus cuentas, en las que justificó las pérdidas del ente en el minuto de publicidad que se eliminó en cada bloque de anuncios en 2008. En este caso, y resulta inédito, Zapatero fue quien dio la cara para anunciar cambios en el sector audiovisual, y parece estar dispuesto a ser quien encabece la política del Gobierno en este sentido.
Prisa, señalada por el resto de “competidores” como la voz del PSOE, es ahora quien acusa al diario “Público” de ser un medio estatal, y a
Mediapro en su conjunto de ser amiga y el “ojito derecho” de Zapatero. “Que quien se ha pasado años dando lecciones al resto de los mortales incurra en esta desviación le convierte en académico de la hipocresía”, manifestó
Jaume Roures en respuesta a las críticas de la cúpula de
Prisa. Es por esto que cada paso que el presidente emprenda en favor de alguna marca de
Mediapro le alejará de la familia Polanco. Así de contundente se mostró
Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa, en plena expansión de sus rivales: “A estas alturas ya no caben dudas de que algunos grupos visitadores de La Moncloa tenían en mente un proyecto de ocupación del espectro financiero y mediático al hilo de su influencia en el entorno del presidente”.
Uno de los “visitadores de La Moncloa” a los que se refiere Cebrián es
Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Comunicación y marido de la ministra de Defensa,
Carme Chacón. El consejero delegado de Prisa cargó contra “los antiguos socios del entonces secretario de Estado, entre los que se encontraban y se encuentran personas de confianza y del afecto personal del presidente del Gobierno”. Las palabras de Cebrián abrieron una brecha que rompió la cordialidad entre el
PSOE y
Prisa, convencida esta última de que “
Zapatero no ha logrado marcar la agenda política casi en ningún momento, se ha mostrado no pocas veces a la defensiva y se ha regido en gran parte por manías o preferencias personales”.

Atrás queda la aprobación para que
Canal+ emitiera en abierto, convirtiéndose en la actual cadena
Cuatro, con
Iñaki Gabilondo como principal apuesta con un informativo de autor. Para su segunda legislatura,
Zapatero quiso reforzar su apoyo mediático y no obtuvo más que problemas con su principal aliado hasta ese momento, que perdió el monopolio de facto en las retransmisiones futbolísticas –comenzó la llamada “
guerra del fútbol”- y empezó a perder privilegios en detrimento de los recién llegados.
Zapatero se encuentra ahora entre la espada y la pared, porque él necesita a Prisa y Prisa -en situación de quiebra técnica- le necesita a él. El mayor problema es que
Mediapro no ha concluido su etapa de expansión y no perdonará un paso en falso del presidente. Así lo anunció
Roures: “La cadena espera no encontrar más obstáculos en el camino que los derivados del propio desarrollo de negocio”. El Gobierno tiene ante sí un complejo tablero de ajedrez y poco margen de error. Perder a los aliados mediáticos supondría un nuevo descalabro después de quedarse sin sus socios políticos y sin el consenso en la
Cámara Baja. Con el PP por delante en intención de voto para unas hipotéticas generales, según las últimas encuestas hechas públicas, Zapatero no puede permitirse un nuevo tropiezo en este terreno, según analistas consultados por este periódico.