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en su segundo viaje

Bush apuesta por el desarrollo de África

sábado 16 de febrero de 2008, 20:30h
Bush inició el sábado una gira por el continente africano que durará hasta el jueves, 21. El continente ha mejorado mucho en las últimas dos décadas, con claros avances en la democratización y en la integración económica de aquéllas sociedades. El hecho de que, pese a ello, siga caracterizándose mayoritariamente por crueles dictaduras, guerras civiles enraizadas durante décadas y haber quedado al margen de la globalización y del desarrollo que le acompaña a esta hace ver hasta qué punto estaba degradado el continente y cuánto queda aún por avanzar.

A juicio de Joel Barkan, del Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, George W. Bush “ha prestado más atención a África que cualquiera de sus predecesores”. De hecho, ha puesto en marcha algunos proyectos que, aunque sea por el volumen de recursos que concentran, están resultando bastante exitosos. Es el caso del PEPFAR, un plan para reducir el SIDA en África que se anunció en 2003 y que compromete la inversión de 15.000 millones de dólares. Es, con diferencia, el programa más grande del ámbito sanitario destinado a la mejora en una sola enfermedad.

Quizá lo más criticable del plan es que sea más grande que el destinado a la lucha contra la malaria, pese a que es esta enfermedad, y no el SIDA, la primera causa de muerte entre los africanos. Aquí Estados Unidos tiene mucho que ver. Y es que, por presiones de los ecologistas, prohibió el uso y el comercio del DDT, el método más eficaz y barato de luchar contra el mosquito de la malaria, porque se decía que era perjudicial para la salud humana. Pero sólo llega a ser perjudicial en unas cantidades que no son necesarias para luchar eficazmente contra el insecto. Esta decisión hizo que la tendencia de la malaria a remitir cambiara de signo y volviera a aumentar rápidamente, con un coste de vidas que se calcula en millones al año. Estados Unidos quiere resarcirse al menos en parte de aquél paso, con un plan de lucha contra la enfermedad.

Pero no son el único plan puesto en marcha por la Administración Bush para contribuir al desarrollo económico y social del continente. En 2004 inició un plan de ayudas al África Subsahariana llamado Corporación Reto Milenio (MCC, por sus siglas en inglés). Consiste en una estrategia en cierto modo nueva de promover el desarrollo en la zona. Steve Radelet, un experto en desarrollo económico de África, del Centro para el Desarrollo Global, lo considera en conjunto beneficioso para el continente. MCC es, a su juicio, “imaginativo y creativo”. Pero lo cierto es que le ha costado arrancar. Se anunció en febrero de 2002 y tardó más de dos años en iniciarse. Ha planeado el empleo de 3.800 millones de dólares, pero hasta el momento sólo ha invertido 150. Y de hecho todavía está por comprobarse su capacidad de servir al desarrollo.

El dinero no asegura el desarrollo económico ni es el camino para la prosperidad. La experiencia muestra que ésta depende de que las condiciones en que se desenvuelven empresarios, trabajadores y ahorradores sean las adecuadas. Y son esas condiciones institucionales las que faltan al sur del Sahara. Por eso, como ha dicho al respecto la Fundación Heritage, “los países africanos deben, en primer lugar, eliminar los obstáculos al desarrollo, al adoptar políticas que favorezcan los mercados libres y la empresarialidad, el buen gobierno y el imperio de la ley”. Estas conclusiones, sigue la nota de la Heritage Foundation, “se adhieren a la evidencia provista por el Índice de Libertad Económica”, un informe anual que realiza junto con The Wall Street Journal.

Por ese motivo la Administración Bush no llega con el único esfuerzo de extender sustanciosos cheques. Las ayudas están condicionadas a que los gobiernos adopten políticas que favorezcan el desarrollo económico, de tal modo que el dinero de la ayuda se ahogue como todos los esfuerzos de los africanos por prosperar, cuando los regímenes locales no favorecen el buen empleo de los recursos y la empresarialidad. De hecho el objetivo de este programa consiste en lograr que los países dejen de depender de la ayuda exterior y puedan, como todas las naciones que ahora son ricas, progresar sin el dinero proveniente de fuera.
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