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final del comunismo

La frontera que dividía Vietnam, un enclave a descubrir

jueves 30 de abril de 2009, 14:26h
La antigua frontera entre Vietnam del Norte y del Sur se extiende desde el mar hasta Laos como una cicatriz mal cerrada de cinco kilómetros de ancho que más de tres décadas de paz, reunificación y progreso no han logrado borrar.
Los lujosos complejos hoteleros que los empresarios construyen en la costa vietnamita, contrastan con los desconchados albergues de la playa favorita del último emperador de la dinastía vietnamita Nguyen, Bao Dai, en la localidad de Cua Tung, en el pasado uno de los destinos veraniegos de mayor lujo del país.

El puente sobre el río Ben Hai, donde se situó la línea que dividió el país en dos en 1954, conserva su aire fronterizo y de otro tiempo, con los puestos de policía, carteles, monumentos, parafernalia propagandística y hasta los viejos altavoces que los comunistas utilizaron para mandar mensajes a sus compatriotas del sur.

Los carros de combate norvietnamitas son homenajeados en las plazas públicas de las poblaciones, mientras que los restos de la maquinaria militar norteamericana permanecen a merced de la rapiña de chatarreros y de los niños que los utilizan para sus juegos en el mismo sitio donde quedaron abandonados.

La franja fronteriza, incrustada en lo que se llamó la Zona Desmilitarizada, es donde menos se notan los efectos del progreso conseguido por Vietnam desde que el régimen comunista introdujo las políticas económicas del libre mercado con la directriz "Doi Moi" (renovación), en 1986, para desatascar la economía.

Sólo en el último año se han desactivado cerca de 2.000 artefactos en la zona y las autoridades calculan que todavía quedan enterrados cientos de toneladas. "Es la zona del país más contaminada por explosivos y donde cada año hay más víctimas", aseguró a Efe Ngo Xuan Hien, portavoz en Dong Ha de Renew, la agencia gubernamental encargada de neutralizar los efectos de la guerra y ayudar a las víctimas.

Dong Ha es la capital de la provincia de Quang Tri, situada en la región central de Vietnam, junto a Laos, y donde Estados Unidos estableció un campamento militar para vigilar el movimiento de tropa en la Zona Desmilitarizada, hasta que sucumbió ante el Vietcong el 31 de marzo de 1972.

El turismo se nutre principalmente de los veteranos de guerra y de los turistas que quieren fotografiarse en los lugares inmortalizados por el cine como la Colina de la Hamburguesa o la base de Doc Mieu. "Aquí perdí muchos de mis mejores amigos", explicó Tom, uno de los veteranos que cada año regresa al escenario de sus pesadillas de juventud.

La antigua frontera marcó también para siempre la vida de muchos vietnamitas, sobre todo de quienes vivieron en Vietnam del Sur. "Ni yo ni mis hijos podemos tener el carné del partido porque mi padre fue policía en el Sur y mi tío un mando militar, y esto es un problema porque es más difícil encontrar trabajos buenos", manifestó Phuc Duy, vecino de Dong Ha.

Profesor de oficio, Duy ejerce de guía turístico en la Zona Desmilitarizada, un puesto que no le fue fácil conseguir porque después de la guerra le enviaron a los destinos más remotos, en el delta del Mekong y a las aldeas de las montañas. Su conocimiento del inglés le ayudó a conseguir el trabajo cuando el país decidió abrirse al mundo a partir del giro de la "Doi Moi".

"Ahora trabajo para el gobierno", manifestó con una sonrisa el vietnamita Duy. La esperanza de los habitantes de sumarse al progreso del país está puesta en la autopista 9, el nuevo corredor económico que comunica el puerto de Danang con Laos, Tailandia y Myanmar (Birmania).

"La carretera es ahora nuestra oportunidad. Hemos creado granjas de setas o piscifactorías de gambas, porque aquí lo más difícil es encontrar un trabajo", dijo el portavoz de Renew en Dong Ha.