www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

“Coco avant Chanel”

Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel

domingo 03 de mayo de 2009, 15:58h
Irreverente, polémica, descarada, inteligente, apasionada y visionaria; pero sobre todo, Gabrielle Bonheur Chanel fue una revolucionaria. Su necesidad de liberar a las mujeres de la época de los ceñidos “corsés” que imposibilitaban los movimientos y sus numerosos y reconocidos “affaires” llevaron a una joven hospiciana de la “Francia profunda” a ser una leyenda de la moda del siglo XX. Una vida de película que este año salta a la gran pantalla con las producciones Coco avant Chanel, protagonizada por la bella Audrey Tatou y dirigida por Anna Fontaine, y Coco Chanel et Igor Stravinski, del director Jan Kounen.
No es la primera vez que un director dedica un biopic a la revolucionaria costurera, pero el mundo del cine se ha puesto de acuerdo este año para homenajear a la diseñadora francesa Coco Chanel. Coco avant Chanel, protagonizada por Audrey Tatou, ya se ha estrenado con éxito en los cines franceses, y no tardará en llegar a España. Otra de las películas sobre la vida de la genial diseñadora es Coco Chanel et Igor Stravinski que clausurará la 62º edición del Festival Internacional de Cine de Cannes.

Gabrielle Bonheur Chanel fue una mujer hecha a sí misma. Huérfana de madre y abandonada por su padre, en su juventud Gabrielle aprendió a manejar la aguja y el hilo con destreza y soltura, lo que hizo que las monjas del hospicio de Aubazine, donde vivía con sus tías, le facilitasen un empleo como costurera. Pero Gabrielle nunca superó el abandono de su padre. “Quería suicidarme. Durante mi infancia sólo ansié ser amada. Todos los días pensaba en como quitarme la vida, aunque en el fondo, ya estaba muerta. Sólo el orgullo me salvó”, decía. Un orgullo que años después le llevó a transformar su humillante uniforme negro del orfanato en una bandera del buen gusto: el “little black dress”.

Con 23 años y cansada de su vida en el orfanato, la ambición de Chanel la llevó a trasladarse a la capital de la moda, París. Allí alternaba el trabajo como cantante de cabaret , en diferentes locales de la ciudad, con el diseño de sombreros en un piso de Boulevard de Malesherbes.

Consciente de que en aquella época una mujer sola no podía conseguir sus objetivos, la creadora se valió de sus encantos para rodearse de amantes que realizasen el papel de mecenas de sus proyectos. El primero en caer rendido a los pies de la joven cabaretera y diseñadora fue Étienne Balsan, un conocido oficial y vividor que repartía sus atenciones entre su protegida y los caballos. Pero Coco no era mujer de un solo hombre. Pronto, abandona al enamorado Balsan por su mejor amigo el seductor Arthur Capel, apodado el “Boy”, quien le ayudará a montar su primera tienda de ropa, Modas Chanel en la calle Cambon número 21. Más tarde lo cambió a Gabrielle Chanel para convertirse en lo que es hoy, Chanel.

Pero Arthur Capel y el “Boy” no fueron los únicos amantes de la modista. Otros muchos hombres formaron parte de la vida y de la ambición de la emprendedora Coco. Fue amante del duque de Westminster y de un primo del zar. Se la relacionó con un jefe de la Gestapo, por lo que recibió duras críticas; con el diseñador Balenciaga y con el compositor Igor Stravisnky, del que se queda prendada tras la representación de La consagración de la primavera en el Teatro de los Campos Elíseos.

De esta atracción entre la diseñadora y el compositor ruso trata otra de las películas sobre la vida de la legendaria modista francesa. El bioptic Coco Chanel et Igor Stravinsky está dirigida por Jan Kounen, quien eligió a la modelo Anna Mouglalis y a Mads Mikkelsen para revivir el idilio entre estas dos grandes figuras de la cultura del siglo XX.

Pero como en toda vida de leyenda, después de conocer la miseria y la gloria, al final de sus días Gabrielle Bonheur Chanel optó por la soledad de un apartamento del hotel Palace de Paris haciendo lo que ella sabía como nadie, crear.

Coco, la revolución
Al margen de una vida de penurias y escándalos amorosos, la diseñadora tenía claro que las mujeres de la época no querían disfrazarse, sino vestirse. Con la frase “la moda ha de dejar de ser travestismo de salón, y bajar a la calle”, Coco dejó clara su intención de rescatar a las mujeres de la cárcel de ballenas, plumas y corsés en la que estaban encerradas.

Y comenzó la revolución vistiendo a su principal clienta, ella misma. Su estilo lo tomó de la ropa de sus amantes, que ella acostumbraba a vestir. Ataviada con un “canotier” y un traje sastre, una osada Coco Chanel se presentó ante las plumas y rellenos de las encorsetadas damas que frecuentaban el hipódromo parisino. “Mientras me dirigía a las carreras no dudaba de que asistía a la defunción del siglo XIX”, aseguró la diseñadora en alguna ocasión.

Su corte de pelo a lo “garçon” ruborizó a la alta sociedad francesa. La piel bronceada dejó de ser sinónimo de pobreza para convertirse en algo indispensable en nuestro días. Otra de las aportaciones de la genial diseñadora a la moda fue la transformación del uniforme del orfanato que tanto detestó en sus años de juventud en el indispensable “little black dress”. Creó una ropa cómoda inspirada en el atuendo de los mayordomos y de los mozos de cuadra, pantalones y camisas marineras, ropa para una época de guerra.

En la década de 1920 continúa en su línea de ser la pionera en democratizar el mundo de la moda con la creación de su mítico perfume Chanel Nº5; en la actualidad, el más vendido de la historia. Gracias a su ambición y afán de superación, la “eterna mantenida” se convirtió en una de las primeras empresarias del siglo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios