juicio a tres grapo
"Si hubiera tenido 15 balas, habría disparado las 15"
jueves 07 de mayo de 2009, 16:37h
Dos de los tres imputados por el asesinato en Zaragoza en febrero de 2006 de la empresaria Ana Isabel Herrero, han declarado que le dispararon a quemarropa con la intención de matarla porque trató de resistirse cuando intentaban secuestrarla junto con su marido, Francisco Colell.
Los terroristas Israel Clemente y Jorge García Vidal asumieron y justificaron este jueves en la Audiencia Nacional el último atentado cometido por los GRAPO, que se produjo en Zaragoza en febrero de 2006 y que costó la vida a Isabel Herrero, mujer del empresario Francisco Colell, que también resultó herido. "Disparé hasta que agoté el tambor del revólver. Si hubiera tenido 15 balas, habría disparado las 15", aseguró Clemente. "¿Por qué no evita esta persona ese disparo?", se llegó a preguntar García Vidal. "Y no sólo por negarse a pagar el 'impuesto revolucionario' sino por su papel explotador", dijo.
Los acusados, entre los que también se encuentra un miembro del PCE (r) que habría dado cobertura a sus compañeros durante el atentado, se enfrentan a penas de entre 71 y 74 años de prisión por el tiroteo, que se produjo cuando los miembros del 'comando' intentaban secuestrar al industrial y su esposa para que les abonaran 725.000 euros en concepto de "impuesto revolucionario".
Durante el interrogatorio al que fueron sometidos por el fiscal Miguel Ángel Carballo, los dos miembros del GRAPO aseguraron que su intención no era acabar con las vidas del empresario y su esposa pero que les dispararon cuando, tras "abordarlos" en su casa, Herrero intentó huir por la rampa del garaje, y Colell se montó en su coche con intención de arrollarlos.
"Objetivos militares ejecutables"
Con esta maniobra, el empresario y su mujer se convirtieron en "objetivos militares ejecutables", según relató Clemente, que se presentó como "máximo responsable" de los GRAPO desde julio de 2002. "Cuando muestran resistencia, se pasa a la otra parte del plan: ejecutarlos", indicó fríamente tras referir que desempeñaban un "papel explotador" en la sociedad porque entre sus empresas tenían una de trabajo temporal.
Preguntado por qué no trataron de reducir a sus víctimas sin acabar con sus vidas, explicó que esa es "una idea políticamente inadmisible". "Colell mantenía un perfil empresarial que hacía de difícil justificación tirotearle sólo en la pierna. No fui yo quien pinta en la verja de su empresa la palabra 'cacique'. Es una cuestión política, no de convicción personal", aseveró.
Tras las afirmaciones de Clemente, que fueron recibidas con suspiros y comentarios de reprobación por el público que se dio cita en la sala de vistas, García Vidal contó detalladamente cómo acabó con la vida de Isabel Herrero. "Le di un primer tiro para inmovilizarla y un segundo tiro para ejectuarla, como le había advertido si se negaba a colaborar", explicó.