Ilusiones ópticas para que ver lo que no hay, sonidos manipulados para sentir lejos lo que está cerca y técnicas para colapsar los sentidos y confundir el frío con el calor son algunos de los experimentos a los que se someten los visitantes de la cuarta feria "Las ilusiones del cerebro".
La cuarta feria "Las ilusiones del cerebro", que está abierta al público desde este viernes en la nave central de Fabra i Coats de Barcelona, pretende divulgar de una forma "atractiva y asequible" cómo funciona el cerebro, según ha explicado la investigadora del ICREA (Institut Català de Recerca i Estudios Avançats), María Victoria Sánchez.
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Los sentidos recogen la información y la envían al cerebro, pero a veces nos engañan", ha explicado la bióloga Laia Cendrós a un grupo de estudiantes de secundaria recién llegados a la feria.
Para comprobarlo, los jóvenes se han sometido al primer experimento y han puesto un brazo enfundado en un guante blanco sobre la mesa, junto a otro brazo blanco, pero de yeso. Tras unos minutos observando cómo alguien acaricia los dos brazos (el suyo y el de yeso) han empezado a notar un hormigueo en el brazo que permanecía sobre su regazo y que nadie estaba tocando. "En este caso el sentido de la vista engaña al cerebro", ha explicado Cendrós, que ha guiado a los adolescentes por los 18 experimentos para mayores de doce años.

Los niños entre seis y doce años también tienen su espacio en otra zona de la antigua fábrica del barrio de Sant Andreu.
La primera prueba a la que se someten los más pequeños consiste en meter las manos en agua muy fría para comprobar cómo pierden sensibilidad y después confunden tibio con caliente.
Las siguientes mesas están dedicadas a las ilusiones ópticas adecuadas a su edad, mucho más sencillas que las que experimentan los mayores.
Según María Victoria Sánchez, "el objetivo es que personas de cualquier edad puedan experimentar el mayor número de ilusiones y después se pregunten cómo se fabrican estas ilusiones en el cerebro".
Por esta razón, los monitores que guían a los visitantes a través de la exposición son investigadores o estudiantes de doctorado, que tienen conocimientos suficientes como para responder a todas las preguntas que les formulen.
Los experimentos que han tenido más éxito esta mañana entre los estudiantes de secundaria han sido el
simulador de embriaguez y el
electroencefalograma conectado a un videojuego. Este último consiste en un casquete de electrodos que el visitante se pone en la cabeza y que registra las ondas cerebrales. Si el jugador utiliza la parte motora del cerebro que mueve las piernas, el avatar de la pantalla empieza a correr.
El Centro de Regulació Genómica (CRG) y Even Lab son los dos grupos de investigación neurológica que impulsan esta feria, en la que también participa el Instituto de Neurociencia, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Pompeu Fabra, entre otras entidades.