www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Athletic- 1, Barça-4, España-0

jueves 14 de mayo de 2009, 00:39h
No son nadie. Apenas un puñado de extremistas ávidos de protagonismo que no se representan más que a sí mismos. Su sonora pitada, su boicot premeditado al himno español antes del partido de la final de la Copa del Rey de fútbol y en presencia Don Juan Carlos y Doña Sofía, no evidencia el sentir de nadie más que de los independentistas congregados en Mestalla que este miércoles pretendieron aguarnos la fiesta del fútbol.

Parecen muchos en el recinto cerrado de un estadio deportivo; hacen muchísimo ruido -tanto que silencian el himno nacional emitido por una megafonía al máximo volumen-; despliegan enormes pancartas contra la unidad de España; y ocupan grandes espacios en los medios de comunicación. Pero no son la afición del Athletic de Bilbao ni del Barcelona, no son los equipos, no son Bilbao ni Barcelona y, ni con mucho, son el País Vasco y Cataluña.

Lograron concentrar toda la atención antes de que el balón llegara al terreno de juego y que La1, la televisión pública española, censurara las imágenes en directo de su grosero espectáculo para luego disculparse y emitirlo en diferido, cortado y retocado -el himno en primer plano, la pitada silenciada y la imagen de un aficionado del Athletic, ataviado con camiseta y bufanda del equipo, llevándose la mano derecha al corazón-. También consiguieron que todos los periodistas y comentaristas se hicieran eco de su “hazaña” y, por tanto, alcanzaron su propósito.

Sin embargo, no hay que confundirse. Son pocos, son radicales y no cuentan con el respaldo de las sociedades que creen representar, sociedades demócratas y respetuosas con el marco legal que nos hemos dado. No es patriotismo de hojalata, que diría Zapatero, es el sentir de la mayoría de los vascos y catalanes por más que unos pocos se empeñen en hacernos antipáticos estos dos adjetivos gentilicios al resto de los españoles.

Lo que pasa es que estos pocos radicales están crecidos. Y tienen motivos para estarlo. Los partidos políticos nacionalistas han logrado convertir en sinónimos vasco y nacionalista, y catalán y nacionalista; con su chantaje permanente al Gobierno han llevado hasta sus mesas los platos que el resto de los españoles veían salir de la cocina y pasar de largo; y con su lograda asimilación de la diferencia a la lengua han conseguido que la discriminación se normalice en las escuelas y universidades, en las administraciones públicas y en las empresas, en los medios de comunicación y hasta en las entidades deportivas del País Vasco y Cataluña. Pero lo que más alas ha dado a estos extremistas ha sido la política de cesión perpetrada por los sucesivos gobiernos y, en especial los del presidente Zapatero, a cambio de un puñado de votos en las urnas y en el Congreso.

No será el PSC el que corte las alas a estos exacerbados porque con ellos gobierna en Cataluña, pero el PSE tiene la oportunidad de desarraigar a los que hoy están crecidos porque, tras pactar con el PP, su gobierno está libre de toda hipoteca que realmente no quiera firmar. Sería bueno que a la tarea de los socialistas contribuyera el presidente Zapatero ahora que el debate sobre el estado de la Nación ha evidenciado su total falta de apoyos parlamentarios a pesar de haber cedido casi todo salvo los gobiernos autonómicos que los nacionalistas computaban en su patrimonio.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.