Los debates hurtados
jueves 14 de mayo de 2009, 02:12h
Estos dos últimos días se ha celebrado el vigésimo debate sobre el estado de la Nación. Lo que debería haber sido motivo de celebración, por la vigencia de la fórmula parlamentaria instituida por Felipe González, se ha convertido en todo lo contrario, la constatación de que el Parlamento pierde protagonismo, con el consiguiente deterioro de nuestra democracia.
Pues el problema más urgente que viven los españoles, el de la crisis económica con su corolario en el desempleo, fue profusamente tratado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y por quien aspira a ocupar su puesto, Mariano Rajoy. Pero esta crisis económica oculta, con sus duras secuelas, otras crisis que, si bien no son tan inmediatas, sí tienen un mayor calado, pues seguirán con nosotros cuando la crisis económica no sea más que un doloroso recuerdo.
¿Cómo es posible que el penoso estado de nuestra justicia, que ha motivado la primera huelga de jueces de la historia, no haya merecido el interés de los dos principales líderes? ¿Qué pensar de ellos al comprobar que apenas ha merecido su interés una educación que nos avergüenza internacionalmente y que merma las posibilidades de nuestros jóvenes, en lugar de potenciarlas? ¿Qué corrupciones –derivadas de un modelo catastrófico de crear suelo urbano- no compartirán, cuando no se han atrevido a mencionarlas? ¿Qué pensar de unos políticos que apenas mencionan un problema energético acuciante? Los españoles que no pueden educar a sus hijos en español, ¿no les merecen atención? El alarmante aumento de la inseguridad, las relaciones exteriores y el papel de España en el mundo, el aborto, la fiabilidad de nuestras instituciones… ¿Es que tantos problemas de nuestro país no les interesan?
Sean o no de su interés, lo cierto es que Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero no lo mostraron en el principal debate político del año. Y, si bien la economía -por buenas razones- es la primera de las preocupaciones de los españoles, también lo es que las demás interesan, y mucho, a la mayoría de los ciudadanos.