El director del Masters 1000 de Madrid, Manolo Santana, dijo que llevaba años soñando con esta final, pero aunque el público de Madrid animó al número uno de mundo Rafa Nadal, no pudo ser. En la Caja Mágica, Roger Federer ha vencido al español en dos set por 6-4 y 6-4 en una hora y 25 minutos en un encuentro en el que el manacorense, notablemente cansado, fue siempre a la estela del suizo.
No pudo ser.
Rafa Nadal no pudo dar una alegría a su afición en Madrid y perdió en tierra un año después. Esta vez contra
Federer. El suizo estuvo en todo momento por delante en el marcador y domino con su saque todos los compases del encuentro. La tierra de la Caja Mágica no es la más idónea para el español que además,
acusó el cansancio del partido de semifinales contra Djokovic, que duró más de cuatro horas.
Desde el primer set se vio que Rafa no estaba tan fresco como en el es costumbre. Muy pesado de piernas, no entró en el partido en lo físico. Su cabeza seguía funcionando como siempre pero las piernas no. El empuje de la afición llevó en volandas al manacorí que al principio tuvo una bola de break que desaprovechó. Fue el único juego en el que el helvético estuvo dubitativo con su saque, pues fuerte y colocado, no dio opciones.
Nadal castigaba el revés de Roger, con bolas altas, que tanto daño le hacen, pero aquí en Madrid la pelota no sube tanto. Es difícil darle altura y eso lo notó para bien el número dos del mundo. Se sentía cómodo con su derecha y tenía el día de fortuna con las dejadas. Todas las que hizo fueron imposibles de alcanzar. El momento clave del set se produjo en el octavo juego, con 4-4 en el marcador. Rafa cedió su servicio y todo quedó de cara. Con su poderoso saque,
Federer cerró la manga por 6-4.
“Ni descansado se si hubiera podido ganar”
El guión se repitió en el segundo parcial. El arranque de Nadal fue poderoso con ganas, al resto no se encontró incómodo y forzó, al menos, a jugar puntos más largos a Roger. Esta vez el “break” llegó antes. En el quinto juego, el cansancio de Nadal salió a relucir definitivamente y una dejada antológica, acabó con la igualdad. Ya con ventaja, Federer se relajó y sacó lo mejor de sí mismo.

Pero
los fantasmas de las remontadas se le aparecieron al suizo. Con 5-4 y servicio y tras un descanso, Rafa salió a por todas. Con el último suspiro de fuerza que le quedaba le metió el miedo en el cuerpo a Roger. Un 15-40 que levantó a la grada y le animó con todas las fuerzas, pero el saque de Federer le sacó de un apuro. Y como no podía ser de otra forma, un saque directo cerró el partido.
Por fin. Por segunda vez,
el suizo pudo en tierra batida a Nadal, la primera fue en Hamburgo, una pista muy similar a la de Madrid. La altura se ha aliado con Roger esta vez, pero la próxima cita es Roland Garros. El torneo por excelencia de Rafa y donde sin duda dará lo mejor de sí mismo par ahacerse con su quinto trofeo de los Mosqueteros consecutivos.