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Cortar amarras

miércoles 20 de mayo de 2009, 20:11h
Existe en la Queen Mary University de Londres un Center for Catalan Studies, financiado como las “embajadas” catalanas en diversos países, con dinero público español, y dedicado principalmente, a lo que parece, a promover la nación y el estado catalán. El “sponsor” del centro es el Instituto Ramón Llull, dirigido actualmente por Josep Bargalló, perteneciente a ERC, exconseller de educación y exconseller en cap. Asimismo los delegados o “embajadores” resultan vinculados al nacionalismo radical, el hermano de Carod Rovira en París; el de Londres trabajó en el partido independentista escocés y es autor de una tesis doctoral sobre la materia, y el de Nueva York estuvo becado por la Generalitat para estudiar el nacionalismo en España y Cataluña; personajes, comenta Francesc de Carreras, “atípicos en una administración, con un perfil más cercano al intelectual político que a un funcionario”. Y es que dentro del tripartito que gobierna Catalunya, Esquerra se encarga, con grave deterioro de la Constitución, de la política exterior.

En dicha Universidad pronunció, el 23 de marzo de este año, una conferencia, bajo el título de “Crisi global, solucions locals: el model català”, el líder de Convergència i Unió, Artur Mas. Sus tesis, a las que conviene, más allá del permanente fragor de una política española en la que se hace difícil distinguir lo importante de lo accesorio, prestar atención, esbozan un programa completo para la Cataluña postautonómica. Sostiene el político convergente que la crisis económica actual debe suponer para Cataluña la oportunidad para el cambio. La posibilidad para Cataluña de ir más allá de una autonomía que, si bien le ha permitido mantener y desarrollar un modelo económico y social más eficiente que el de la España del “guany fácil vinculat a l’especulació de la construcció”, resulta frenado por el drenaje, sin compensación, que el Estado viene haciendo del 9 % del PIB catalán.

El modelo catalán sería la “reposta local” a la actual “crisi global”, por cuanto en un mundo globalizado solo sobrevivirán las grandes potencias, las mega-regiones – USA, la UE, China…- o bien las naciones “ágiles” como Cataluña -7,5 millones de habitantes, economía compacta, cercanía de los servicios públicos-. La Historia barrerá a los estados grandes como España, Francia, Alemania o el Reino Unido. Aunque Artur Mas afirma exponer el modelo catalán “amb tota la humilitat necessaria”, no abandona las pretensiones imperialistas que, desde Prat de la Riba, han venido caracterizando al nacionalismo catalán. La Cataluña global a la que aspira, debe ser algo más: ha de devenir el área central de una parte del mundo, el Mediterráneo, de tal modo que “quan algú a qualsevol lloc del món pensi que vol fer quelcom en el Mediterrani y en el sud d‘Europa, al primer lloc de la llista ha de sortir Catalunya. Abans, ens podiem definir en relació a Espanya i a Europa; ara hem de definir en relació amb tot el món”.

¿Y qué cuenta España en todo este proyecto? Nada, salvo, quizás, financiarlo. Artur Mas la vincula siempre con el pasado. Si antes se definía a Catalunya en relación con España y Europa, ahora se la definirá en relación con todo el mundo. Si antes se la definía como la “fábrica de España”, ahora ya no lo es, porque la actividad industrial se ha repartido más homogéneamente por todo el Estado y porque las fábricas españolas están cada vez más fuera del Estado a consecuencia del diferencial de los costes de producción. Surgirá así una nueva región-estado. Una Cataluña global que debe estar presente en todas las redes y circuitos donde se toman las decisiones. Que debe darse a conocer en todas las facetas de la realidad económica, cultural, literaria, artística, gastronómica, deportiva, comercial, científica, universitaria, y también política. Se trata, concluye Artur Mas de una visión de Cataluña no cerrada, sino abierta, abierta al Mediterráneo, a Europa, al mundo. Tal es, para su más caracterizado representante, el proyecto para Cataluña del nacionalismo catalán moderado. Ambicioso, sí, pero, es de temer, costoso para todos los españoles.

Antonio Morales

Catedrático de Historia Contemporánea

ANTONIO MORALES es catedrático emérito de Historia Contemporánea

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