Caso Carrascosa: la desgarradora historia de una madre
viernes 22 de mayo de 2009, 21:58h
Permítanme que utilice el espacio de esta semana para hacer mención al caso de Mª José Carrascosa, valenciana, encarcelada injustamente en EE.UU desde noviembre de 2006, donde esta siendo sometida a continuas vejaciones. Pues bien, esta mujer el único delito que ha cometido es querer proteger a su hija del infierno que tenía proyectado su ex marido, un tal Sr. Innes, padre de la menor.
Mª José conoció a este individuo a través de internet cuando residía en Nueva York. Todo parecía ser idílico hasta el momento del matrimonio y posterior embarazo de Mª José, que fue entonces cuando empezó, de manera más acentuada, el maltrato psicológico y físico hacia esta mujer, e incluso envenenamientos, que le han causado graves enfermedades. Como en muchos casos de violencia de género, tras un episodio violento, aparecían arrepentimientos y buenas intenciones, lo que provocaba en Mª José el anclaje a esta relación de pareja patológica. Más adelante, su verdadera pesadilla sucede cuando en noviembre de 2006, es encarcelada de forma indefinida hasta que no traiga de vuelta a Estados Unidos a su hija, Victoria, con la que había viajado en 2005 a España, cuando ya estaba separada de Innes.
A día de hoy, todavía las jurisdicciones estadounidenses y españolas, con sentencias opuestas, tratan de llegar a acuerdos extrajudiciales entre las dos partes para poder poner en libertad a Mª José. Pero estos intentos de acuerdos llegan tras una ardua e incesante lucha de la familia Carrascosa por pedir justicia y respaldo al gobierno español, cuya jurisdicción había otorgado la custodia a la madre. Así, nuestro gobierno se ha visto bloqueado por el poder de la primera potencia mundial, quien pretende que este padre siga ejerciendo como tal y resulte impune de ser un maltratador. Nos encontramos ante un caso donde las batallas legales, burocráticas y políticas, en muchos casos, se olvidan de defender a los más indefensos, que son los niños, y se le privan de los recursos afectivos más necesarios para un adecuado crecimiento emocional.
Todo este relato, que es imposible de resumir en estas líneas, tiene otra víctima que no debemos olvidar, la menor. Una niña que está siendo privada de la relación, afecto y cuidados de su madre, y que mantiene la incertidumbre de no saber cuándo podrá volver a abrazarla.