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emitirá menos de 50g/Km

La marca Volvo busca su futuro en los motores híbridos

jueves 04 de junio de 2009, 14:41h
Vivimos tiempos de crisis, y por tanto de cambios. Y, por tanto, de oportunidad. Volvo se juega su futuro, pero lo hace a una carta que parece, precisamente, preñada de futuro: las tecnologías híbridas.
Las grandes catedrales de la fabricación de coches se caen a pedazos. Se ven los andamios, puestos por los gobiernos y pagados por los contribuyentes, pero no pueden tapar las ruinas. Los cascotes caen a plomo. El fulgor del pasado se desvanece y ocupa su lugar el temor a la lipidia.

La crisis económica es concomitante con una crisis de modelo, asociado a la costumbre, más sana de lo que se piensa, de quemar petróleo. El futuro es la electricidad. Pero para ello la electricidad tiene que tener futuro, y eso pasa por romper (y puede que fundir) átomos.

Volvo (que en latín es el verbo “hacer rodar”) así lo interpreta, como ya hay otras marcas, Toyota especialmente, que lo ven del mismo modo. La compañía sueca apuesta por que en 2012 (no queda tanto), sus coches sean híbridos plug-in, es decir, enchufables o recargables en la red, como prefieran.

El presidente y CEO de Volvo, Stephen Odell, ha declarado: “no cabe duda de que la cuestión medioambiental es la prioridad en la agenda de desarrollo de Volvo en estos momentos”. Y precisa: “las emisiones de dióxido de carbono de nuestros coches se reducirán de forma drástica según el plan que estamos llevando a cabo y nuestra agresiva estrategia de electrificación nos colocará en una posición de liderazgo por lo que se refiere al transporte de pasajeros ecológicamente optimizados”.

VolvoPara llevar a cabo esta transformación tecnológica, un programa llamado DRIVe Towards Zero, que llegará en su primer estadío el año 2012, Volvo ha llegado a un acuerdo con la compañía Vattenfall. La tecnología es, como no podía ser de otro modo, la de las baterías de ion-litio, que se cargarían en cinco horas con un enchufe de 220V.

Los nuevos Volvo utilizarán lo que se ha llamado “freno regenerativo”, y que consiste en la transformación de energía cinética en otra forma de energía que se puede guardar, como es la eléctrica. El punto débil de este proyecto es el talón de Aquiles de los coches eléctricos, que es la autonomía. Ya hay marcas que están mejorando ese aspecto esencial, pero no entra dentro de los planes de Volvo ir más allá de los 50 kilómetros, al menos en los primeros modelos.

Los promotores del plan DRIVe Towards Zero señalan que las emisiones se irán reduciendo hasta quedar por debajo de los 50 gramos por kilómetro, una medida inalcanzable en estos momentos. Todos somos partidarios de la ecología, justo hasta el momento en que tenemos que pagar por ella. Pero aquí economía y economía van de la mano, y no es mal reclamo decirle a los compradores que recorrer cien kilómetros les costará 3 euros.