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La objeción de conciencia frente al intento del Gobierno de "imponer su ideología"

sábado 13 de junio de 2009, 14:30h
El Gobierno de Zapatero ha apostado por legislar cuestiones como el aborto, la píldora del día después, Educación para la Ciudadanía o los matrimonios homosexuales devolviendo a la actualidad la figura de la objeción de conciencia. La Asociación Nacional para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia acusa al Gobierno de tratar de "imponernos su ideología a toda la sociedad" y denuncia que el ejemplo más claro de la vulneración de este derecho es "el intento de imposición a los farmacéuticos de venta de drogas y venenos como medicamentos".
Las medidas del Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero en materia sanitaria (aborto, píldora del día después) y educación (asignaturas de Educación para la ciudadanía) ha movilizado a determinados sectores de la sociedad contrarios a esa "filosofía de vida" y ha devuelto a la actualidad la figura del la objeción de conciencia, perdida desde la eliminación de la obligatoriedad del servicio militar.

La objeción de conciencia es la negativa a cumplir una ley o un mandato legal por motivos de conciencia. Esa objeción de conciencia se convierte en derecho cuando el poder público exime de esa obligación a la persona.

A esta definición, el coordinador de la asesoría jurídica de Profesionales por la Ética, José Luis Bazán, añade que "el Tribunal Constitucional ha dicho que el derecho a la objeción de conciencia es una derivación de la libertad ideológica. La cuestión es determinar en qué ámbitos es legítima esa objeción de conciencia y en cuáles no".

En este sentido, Bazán matiza que "hablamos siempre de conciencia moral, no es una cuestión de que algo no nos guste o nos moleste mucho, hablamos de conciencia moral, es decir que un mandato moral irresistible que nace del sujeto y que choca contra una obligación externa". Por eso, señala, "hay personas que no tienen ningún problema en abortar".

Zapatero en un mitin.Imponer el laicismo
Al respecto de que se haya disparado a nivel social, mediático y político el tema de las objeciones de conciencia, el portavoz de la Asociación Nacional para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (ANDOC), Juan Manuel Molina, apunta que se debe a que "este Gobierno confunde el laicismo con su propia religión y trata de imponernos su ideología a toda la sociedad".

"Este Gobierno –recomienda Molina– no puede imponernos el laicismo como su religión. Esa creencia, esa filosofía, esa manera de entender la vida no se la puede imponer a toda la sociedad y si no se está de acuerdo se puede recurrir al Tribunal Constitucional o el de Derechos Humanos".

En este sentido, José Luis Bazán apunta también que "cuando predomina la ideología sobre su conocimiento, éste pasa a un segundo plano y se convierten en instrumentos del poder. Si un comité dicta criterios en función del poder ya no sirve absolutamente para nada".

El portavoz de ANDOC achaca a las leyes aprobadas y por aprobar de este Ejecutivo la excesiva demanda de información y asesoramiento: "Tenemos muchísimo trabajo defendiendo la objeción de conciencia ahora mismo, estamos desbordados".

Para Molina, el ejemplo más claro en estos momentos de la vulneración del derecho a la objeción de conciencia es "el intento de imposición a los farmacéuticos de venta de drogas y venenos como medicamentos".

Esto se ve reflejado "en el caso de la píldora del día después (PDD) y otras que se están preparando con un objeto abortivo claro que ya se han descalificado como drogas-veneno para calificarse como medicamentos".

EpC, la objeción más numerosa
El coordinador de la asesoría jurídica de Profesionales por la Ética opina que "ahora mismo, todos los derechos a la objeción de conciencia están vulnerados, pero el ejemplo más claro y más grosero es el derecho a la objeción de conciencia en Educación para la Ciudadanía (EpC) porque es en el que más valores están involucrados y desde el punto de vista numérico porque se han presentado unas 50.000 objeciones".

En este sentido, el portavoz de ANDOC añade que el caso de las objeciones a EpC es muy importante "pero no por el título de la asignatura, sino por los contenidos. Como la sentencia conocida ha estimado, lo que son objetables son los contenidos".

Del mismo modo, José Luis Bazán recuerda que "históricamente, las que más seguimiento han tenido han sido las objeciones al servicio militar (que ya no existe puesto que dejó de ser obligatorio) y que la objeción de conciencia sanitaria no ha sumado tantas objeciones porque el TC en el año 1985 ya dijo que la objeción de conciencia sanitaria puede invocarse directamente".

Objeción al aborto
En este área, Molina destaca como cuestiones más sensibles "el diagnóstico prenatal y los biocidas, es decir, todo aquello que sea microabortivo y abortivo", sin olvidar "la participación quirúrgica en prácticas de aborto".

Al respecto de la petición del Comité de Bioética sobre la necesidad de regular el derecho al aborto, José Luis Bazán lamenta que "ese comité está colonizado por gente afín al Gobierno. Tal y como están las cosas legalmente en España, –insiste– todo aquel que sostenga que hay que regular la objeción de conciencia sanitaria claramente se ha alineado en la posición de los que pretenden limitar la libertad de conciencia".

Así, el coordinador jurídico de Profesionales por la Ética apunta que "en principio, en España, la objeción de conciencia no es necesaria que sea regulada por ley. Otra cosa distinta es que los que pretenden reducir el ámbito de la objeción de conciencia aprovechen la regulación legal para limitar ese derecho".

Tiene claro que "esto es lo que se pretende hacer con la objeción de conciencia sanitaria en el caso del aborto. El Gobierno socialista dice ahora que quiere regularla por ley, esto es, limitarla por ley".

Bazán pone el ejemplo del derecho a la huelga: "Nadie quiere regular ese derecho porque saben que ningún sindicalista va a aceptar una regulación del derecho a la huelga. Saben que si intentar limitar ese derecho, al día siguiente tienen convocada una huelga general. Saben que la regulación es una limitación del derecho".

Los jueces también objetan
También ha habido otro ámbito con la objeción de conciencia al juez y los matrimonios homosexuales, pero desde el punto de vista cuantitativo ha sido una objeción minoritaria, pero no es menos importante.

Desde ANDOC estiman que "este asunto no es de religión sino de convencimiento de las propias personas. Lo mismo que dos individuos del mismo sexo pueden considerarse en el derecho de casarse, un juez puede considerar que no tiene potestad para casar a personas del mismo sexo aunque lo ley lo diga".

Objeción de conciencia y Religión
Sobre la relación o diferencias entre objeción de conciencia y la Religión, Juan Manuel Molina explica que "la formación del conocimiento, que es la conciencia, se puede formar por diferentes vías siendo una de ellas, aunque no la única, la Religión".

Como ejemplo, Molina señala que "en embriología muchas personas se han formado porque han tenido un conocimiento científico sobre esta cuestión, pero hay otras que no han tenido esta formación y sí la han tenido religiosa y han llegado a las mismas conclusiones que los científicos".

¿Qué trámites hay que hacer?
No hay que recurrir ante ninguna instancia, la objeción de conciencia simplemente se presenta ante quien establece el mandato legal. Si el individuo no está de acuerdo con una norma de obligado cumplimiento, en una primera vía, que es la administrativa, tiene que hacer llegar su alegación u objeciones a la Administración. Existe el derecho de sugerencia o queja que todos los ciudadanos tenemos.

Funciona de distintas maneras. En el caso de los médicos de la Seguridad Social, se lo comunican al servicio procedente para que no le encarguen abortos, en el caso de objeción de conciencia a EpC se presenta ante las consejerías de Educación –se alega que por una cuestión ideológica y moral uno no lleva a sus hijos a esta asignaturas–.

En el caso de las farmacias hay dos formas: o anticipadamente diciendo que no va a servir esas pastillas o cuando llegue el momento concreto de la venta se dice que no se tiene ese producto, aunque posteriormente haya una denuncia a la inspección.

Al final, la cuestión es que para objetar no hay que pedir autorización, simplemente se comunica a la autoridad que tiene que dar cumplimiento de esa ley el ejercicio de la libertad ideológica y la objeción de conciencia en este caso.

En función de cómo nos interprete la Administración, es decir, o te reconoce el derecho de objeción o no, tendremos la vía del contencioso-administrativo hasta el Tribunal de Derechos Humanos, pasando por el Tribunal Constitucional.
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