EL OCASO DE FIDEL
martes 19 de febrero de 2008, 22:01h
Tras casi medio siglo aferrado al poder, el mandatario cubano Fidel Castro ha anunciado su retirada definitiva. Motivos de salud le obligan a ello. Ya desde julio de 2006 sus apariciones eran escasas, y siempre a través de portavoces más o menos autorizados (locutores cubanos, su hermano y sustituto provisional, Raúl, o el ínclito presidente bolivariano Hugo Chávez). El caso es que Fidel ya es historia, y precisamente historia es lo que le toca ahora hacer al pueblo cubano. Que, por cierto, tiene ante sí una formidable tarea. Y es que en los 49 años de mandato de Fidel, éste ha sido fiel a la máxima de Kant según la cual "la libertad es indivisible". A diferencia de otras dictaduras reaccionarias como las de Franco o Pinochet, si algo ha caracterizado al castrismo ha sido su carácter totalitario, no moviéndose ni un ápice de la doctrina oficial. Ni una concesión, ni una rendija de aperturismo. Aquellos que decían que en Cuba se movía algo pecaban de una excesiva ingenuidad, cuando no de mala fe.
Dentro de esa enorme incógnita que es hoy el futuro de Cuba, a nadie escapa que la renuncia de Fidel supone el pistoletazo de salida para una nueva etapa en la isla. Se antoja crucial el aunar todo tipo de sensibilidades, sumamente variadas en lo que a los cubanos se refiere. Está la disidencia exterior, con muchas voces diferentes. Está también la disidencia interior, más escasa de medios y presencia, pero cuya "experiencia de campo" resultará valiosísima. No en vano, son ellos los que están en primera línea de trincheras. Están igualmente los funcionarios del régimen, en cuyas manos puede recaer parte importantísima de una hipotética y deseable transición. Y están, finalmente, los actores internacionales, que, si bien no cubanos, han tenido siempre su cuota de protagonismo en el tema.
Hablamos fundamentalmente de Venezuela. A nadie escapa que desde allí se sigue con especial atención todo cuanto acontezca en la isla. Y es que el presidente Hugo Chávez parece querer tomar el testigo político de Fidel, aunque con sustanciales diferencias. Mientras que Cuba es una isla cuya aspiración tras la caída de Batista fue la de instaurar el socialismo allí y sólo allí, el proyecto bolivariano de Chávez es netamente expansionista. Y no hay duda de que Caracas intentará tutelar cualquier tipo de acción que vaya a llevarse a cabo en La Habana. Ahora están por ver la reacción de Washington y de la Unión Europea; en especial de España. Sería deseable que, esta vez más que nunca, el gobierno español esté a altura de una situación que le es emotivamente muy cercana, y en la que se espera mucho de lo que se haga desde Madrid.
LIBERTAD DE CARICATURA
Todavía resuenan en la memoria colectiva los incidentes a nivel mundial provocados por la publicación de unas caricaturas del profeta Mahoma en un semanario danés. En todos los países musulmanes y en algunos otros con fuerte presencia islámica, los desórdenes cobraron unos tintes verdaderamente preocupantes. Y todo por unos dibujos. Estos días vuelve a ser noticia el autor de una de ellas, Kurt Westergaard. El dibujante danés, de 73 años de edad, tuvo que abandonar su hogar ante las amenazas de muerte recibidas y refugiarse en un hotel. Pero ahora, además, deberá dejar ese hotel porque la dirección del establecimiento le considera "un factor de riesgo".
Hablamos de Dinamarca, no de Afganistán. Si ya es inaceptable que una persona sea amenazada de muerte por dibujar, el hecho de que además posea el estatus de ciudadano europeo, y que en su propio país haya de abandonar casa y refugio por estar en peligro es del todo punto aberrante. Estamos de acuerdo en que la combinación de razas, culturas y tradiciones resulta un factor sumamente enriquecedor en pro de la convivencia. Aquello de "donde fueres haz lo que vieres" viene a significar que, allá donde uno vaya, ha de adaptarse a la idiosincrasia del lugar en cuestión. Pero en el caso del Islam, eso es casi imposible.
No hace mucho, la película "El Código da Vinci", basada en el libro homónimo de Dan Brown, levantó una considerable polvareda. En ella se insinuaba que Jesús había mantenido relaciones con María Magdalena y que su descendencia aún perduraba. Y sí, hubo protestas de grupos católicos radicales, pero no se pasó de ahí. El libro se vendió, la película se exhibió y la gente opinó. Fin de la historia. ¿Se imaginan algo semejante con trasfondo islámico? No olvidemos a Salman Rushdie y sus "Versos Satánicos". Miles y miles de personas (muchas analfabetas, y de las que sabían leer, casi ninguna había siquiera hojeado el libro) pidiendo la muerte del escritor. Y es que la libertad religiosa es un derecho cuya protección se halla incardinada en otra de mayor rango, cual es la del derecho a la vida. Por mucho que se empeñe la Alianza de Civilizaciones, credos en cuyo nombre se amenaza de muerte a aquellos cuyos libros o dibujos no gustan deberían hacer una seria reflexión para entender que en Europa hemos construido una sociedad tolerante, donde no hay sitio para totalitarismos.
LEY DE IGUALDAD EN CRECIMIENTO
Nuevas empresas se incorporan paulatinamente al tren de las medidas de igualdad que plantea el cambio en la mentalidad de empresarios y trabajadores. La discriminación no es solo una cuestión políticamente incorrecta, sino que cada vez es más evidente que perpetúa la pobreza, impide el desarrollo, la productividad y la competitividad. Ayer la secretaria general de políticas de igualdad mostraba las nuevas cifras de empresas españolas que asumen estos cambios, pero siguen siendo insuficientes. La OIT nos recuerda en sus informes continuamente que la discriminación, especialmente en razón del sexo y el color, sigue existiendo en el mundo, y no sólo en el tercero. Las mujeres son claramente el grupo más numeroso objeto de discriminación. Y, si bien es verdad que van accediendo cada vez en mayor número al mercado de trabajo, las condiciones y diferencias siguen demostrando que aún queda mucho por hacer. El teletrabajo, la conciliación de la vida familiar y laboral y la igualdad salarial reales son pequeñas ventanas a las que se asoman por ahora apenas unas pocas mujeres privilegiadas. Para el resto se queda en esperanza. Pero es un inicio y lo más difícil es empezar.