el ultraconservador arrasa en los comicios presidenciales según los votos escrutados
Los iraníes se preguntan por su futuro, sorprendidos por la contundente victoria
sábado 13 de junio de 2009, 11:26h
Pese a que en los días previos eran pocos los que se atrevían a realizar pronósticos, la victoria lograda por el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad en los comicios presidenciales celebrados este viernes ha sorprendido por su "contundencia".
La victoria por Ahmadineyad en los comicios presidenciales de Irán ha sorprendido por su "contundencia". El ex primer ministro Mir Husein Musaví, que se atribuyó una amplia victoria tras el cierre de los colegios electorales, ha denunciado sin embargo numerosas irregularidades en favor del presidente. Incluso apeló a la intervención del líder supremo de la Revolución, ayatolá Ali Jameneí, a quien muchos señalan como uno de los principales apoyos del presidente.
Apenas 12 horas después, Musaví permanece en silencio y muchos se preguntan qué estrategia seguirá si, como parece, el poderoso Consejo de Guardianes ratifica el resultado. "La sociedad se ha fracturado. Hay mucha gente que no cree lo que ha pasado tras el enorme apoyo que Musaví logró en la campaña. Simplemente no esperaban esta derrota, aunque temían el fraude", explica a Efe un analista político local que prefiere mantener el anonimato.
La crudeza de la campaña electoral, plagada de desacreditaciones y acusaciones sin precedentes en los treinta años de República Islámica, no sólo ha dividido a la sociedad sino que también parece haber abierto un brecha en la opaca cúpula del régimen.
"¿Qué salida se espera ahora?", se preguntan la mayoría de los expertos. Lo único en lo que coinciden es en que con su decisión de reclamar la victoria Musaví quiso allanar el camino para sus alegaciones de fraude y sugirió que no planea aceptar de forma sumisa la humillante derrota.
Si él y sus influyentes aliados insisten en las alegaciones -carencia de papeletas, obstáculos a la supervisión y cierre de los colegios cuando aún había votantes- podría crear un conflicto sin precedentes en el seno del régimen.
Días antes de la votación, Yadolah Janavi, miembro del poderoso Consejo de Guardianes, advirtió que los reformistas, con Musaví a la cabeza, buscaban una "revolución de terciopelo", objetivo que se evitaría de raíz.
En la calle la situación tampoco es clara, aunque existen signos de evidente tensión. "La gente se echó a la calle con enorme entusiasmo para apoyar a Musaví durante la campaña, parece poco probable que ahora se vayan a quedar callados", argumenta el analista, profesor universitario.
Ante la previsible continuidad de la política internacional que ha caracterizado el gobierno de Ahmadineyad, otra de las cuestiones aún sin respuesta es qué incidencia tendrá la situación económica del país.