Elecciones en Irán y sus implicaciones
sábado 13 de junio de 2009, 21:59h
El 12 de junio, todo el mundo estuvo pendiente de las elecciones iraníes para elegir a su próximo gobernante. Aún el sábado por la mañana se esperaban los resultados finales, un posible recuento de votos y la resolución sobre supuestos incidentes durante la jornada electoral. Quizá en otro contexto de la política mundial estas elecciones no tendrían tanta trascendencia pero, en un momento en que Estados Unidos hay un presidente con un discurso más conciliador, el resultado en Irán cobra mayor relevancia.
El conservador, y actual presidente de la República Islámica de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, se enfrentó en las urnas al moderado, Mir Hussein Moussavi, principal opositor y esperanza para varios sectores de la sociedad iraní. En estas elecciones no sólo se elegía entre dos personalidades, sino entre dos visiones y posturas, especialmente en el ámbito doméstico. Ahmadinejad, conservador y religioso, es considerado por muchos como culpable de un retroceso en la economía y de una funesta imagen del país al exterior. Por su parte Moussavi, cuyo mayor apoyo se concentra en las zonas urbanas, jóvenes y grupos de mujeres, es visto, si no como liberal, al menos como un pragmático que podría conllevar la posibilidad de una mayor apertura comercial y pequeños pero significativos cambios en cuanto a derechos para las mujeres, y mayor flexibilidad en otros aspectos de la vida cotidiana.
El sábado por la mañana las autoridades declaraban como vencedor indiscutible al presidente Ahmadinejad con un porcentaje mayor al 60%, con lo cual se evitaría ir a segunda vuelta. Estas declaraciones confirmaban el temor de Moussavi y sus seguidores -la “marea verde” como son conocidos- de posibles fraudes electorales. Es posible que las denuncias del opositor no logren que éste sea elegido presidente; y tampoco está clara la decisión y declaración que el líder supremo el Ayatollah Ali Khamenei haga al respecto. Sin embargo, la movilización de grandes sectores de la sociedad exigiendo cambios, aún cuando no sean dramáticos, sí podría afectar la forma de gobernar del próximo presidente, sin importar si lo sigue siendo Ahmadinejad.
Existen varios aspectos a considerar en referencia a las elecciones en ese país musulmán, gobernado por una teocracia pero con un cierto nivel de democracia, a pesar de lo cuestionable de su proceso electoral. La importancia que han adquirido las mujeres en cuanto a participación política es destacable. Cada vez más este sector de la población se organiza mejor y exige cambios en relación a su importancia y a sus derechos. Por otra parte, un gran número de jóvenes que no vivieron la revolución de 1979, es más conciente de la necesidad de una trasformación interna del país y una participación más armónica en el escenario internacional. El alto grado de participación en la jornada electoral, mayor del 80% según cifras oficiales, es una buena muestra del cambio que se está generando en Irán, y del deseo de la población de ser partícipes y generadores del destino de un país de indudable importancia geoestratégica y creciente peso económico.