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no acuden a la celebración de su victoria

Más de la mitad del Parlamento iraní planta a Ahmadineyad

jueves 25 de junio de 2009, 11:18h
Al parecer, la represión que en los últimos días han sufrido los manifestantes iraníes que han recorrido las calles de Teherán para denunciar la manipuilación de las pasadas elecciones del 12 de junio, han tenido como consecuencia que 180 de los 290 diputados del Parlamneto de Irán han decidio no acudir a la celebración de la victoria de Ahmadineyad.
Más de 180 diputados de los 290 que componen el Parlamento iraní no asistieron anoche a la fiesta a la que habían sido invitados para celebrar la victoria electoral del presidente Mahmud Ahmadineyad, según informan algunos medios locales recogidos por la BBC.

Aproximadamente 50 diputados iraníes son reformistas, por lo que no se esperaba que asistieran a la fiesta, pero uno de los parlamentarios que no acudió tampoco fue el presidente de la Cámara, Alí Lariyani, tradicional aliado de Ahmadineyad que, sin embargo, ha estado en desacuerdo con algunas de las medidas tomadas contra las protestas de las últimas semanas.

Para este jueves se han convocado nuevas manifestaciones a pesar de que la celebrada ayer frente al Parlamento, en el centro de Teherán, se saldó con decenas de heridos tras la intervención de la Policía, una respuesta que se ha hecho casi habitual en estas protestas y que ha provocado las críticas tanto dentro del país como de la comunidad internacional.

El líder reformista Mir Hosein Musavi ha reiterado que en las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio se produjo un "fraude importante" y advirtió de que los culpables de ese fraude electoral son los "responsables del derramamiento de sangre". En las últimas dos semanas han muerto al menos 20 personas en los enfrentamientos entre manifestantes y policías.

Aunque asegura que se le ha "presionado" para que abandone su demanda de anulación de los comicios, insistió en que "la continuación de las protestas de forma legal y tranquila garantizará el logro" de sus objetivos.

La represión en Irán a raíz de las masivas protestas que denuncian fraude electoral ha llevado a las autoridades a restringir el trabajo de los corresponsales extranjeros, que no pueden cubrir actos en la calle, y a la detención de decenas de activistas, periodistas y profesores universitarios, lo que ha provocado gran división entre la clase política.

La ausencia de más de 180 diputados en la fiesta organizada anoche para celebrar la elección de Ahmadineyad puede ser muestra de esta división, no tanto por las irregularidades en las elecciones admitidas por el Consejo de Guardianes, sino por la respuesta de las autoridades a las protestas civiles, indica la BBC.

Anulan las protestas
El clérigo reformista Mehdi Karrubí, líder de la plataforma "Etemad Melli", ha anulado la ceremonia que pretendía celebrar este jueves en recuerdo de las personas muertas en los últimos trece días de protestas por el resultado de las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio en Irán. "Es una situación injusta, porque no se deben prohibir las ceremonias religiosas en mezquitas. Pero el Ministerio nos ha advertido de que es ilegal y de que se empleará la fuerza", explicó la fuente, que prefirió no identificarse.

Irán es escenario desde hace casi dos semanas de movilizaciones callejeras y enfrentamientos en los que han muerto al menos una veintena de personas, según fuentes oficiales. Las marchas han sido espoleadas por los tres candidatos perdedores de las elecciones, que han denunciado un fraude masivo en favor del actual presidente, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, quien obtuvo una inesperada mayoría absoluta.

El régimen, sin embargo, ha acusado a las países occidentales, y en especial a Estados Unidos y el Reino Unido, de conspirar para tratar de provocar lo que Teherán denomina como "una revolución de terciopelo".

Los cierto es que el resultado electoral ha puesto de manifiesto la disensión en el seno de la cúpula iraní y en particular entre el líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, que respalda a Ahmadineyad, y el ex presidente Ali Akbar Hashemi Rafsanayaní, que apoya al principal candidato derrotado, Mir Husein Musaví.

Precisamente estos dos últimos mantuvieron una reunión con varios diputados y responsables en el Parlamento, al parecer para poner fin a las protestas y a la represión violenta. "Los parlamentarios le pidieron al ayatolá Rafsanayaní que ayude a resolver los problemas y les dio su apoyo. Esperamos ahora las medidas prácticas para que esta situación concluya de una vez", dijo el presidente de la Comisión de Seguridad nacional de la Cámara, Ala Edin Boroujerdi.

"Durante la reunión, la comisión también le expuso a Musaví lo que esperan de él y (el ex primer ministro) expresó su interés en solucionar la cuestión", agregó Boroujerdi, a quien cita la agencia local de noticias Fars.

Esta es la primera noticia que se tiene de Musaví desde que el pasado viernes asistiera al sermón que, de forma inusual, pronunció Jameneí para lanzar un duro mensaje a la oposición. A la ceremonia no asistió Rafsanayani, considerado uno de los hombres más poderosos del país.

El ex presidente, que fue uno de los motores de la revolución de 1979, dirige dos de los órganos de poder de Irán, la Asamblea de Expertos -que elige e incluso puede deponer al líder supremo- y el Consejo de Determinación o Discernimiento, que media en las disputas entre el Parlamento y el poderoso Consejo de Guardianes.
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