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Crítica

Jaime Terceiro Lomba: Economía del cambio climático

jueves 02 de julio de 2009, 08:42h
El cambio climático ha sido analizado y discutido desde muchos puntos de vista. Pero no cabe duda de que los economistas tenemos bastantes cosas que decir en un debate en el que –al margen de cuestiones técnicas– lo que realmente se discute son los costes y los beneficios a largo plazo de políticas energéticas alternativas.
El cambio climático ha sido analizado y discutido desde muchos puntos de vista. Pero no cabe duda de que los economistas tenemos bastantes cosas que decir en un debate en el que –al margen de cuestiones técnicas– lo que realmente se discute son los costes y los beneficios a largo plazo de políticas energéticas alternativas. Como afirma el conocido analista del Financial Times, Martin Wolf –en un texto que reproduce el profesor Terceiro–, el cambio climático es “el problema de acción colectiva más complejo en la historia de la humanidad”, cuya solución requerirá, además, la adopción de decisiones concertadas a lo largo de un período de tiempo muy extenso.

Jaime Terceiro es un economista prestigioso que presenta en este libro una defensa inteligente del diseño de políticas públicas para evitar los efectos, que él –como muchos otros científicos– considera muy preocupantes. Y es interesante señalar que reconoce haber llegado a esta conclusión a partir de un cierto escepticismo inicial ante lo que bastantes economistas consideramos –y cito sus propias palabras– una manifestación del pensamiento políticamente correcto que ha llegado a convertirse en una especie de religión muy alejada de la ciencia y del mundo de los hechos. Por ello, se esté o no de acuerdo con los argumentos que en la obra se presentan, éstos merecen una consideración detallada por parte de cualquier persona interesada en el tema, ya piense que el mundo avanza hacia el desastre a causa del cambio climático, ya tenga serias dudas sobre lo que pueda ocurrir en el futuro y crea que el sistema económico podrá encontrar por sí mismo soluciones eficientes al problema.

La tesis fundamental de este libro es que nos encontramos ante un grave fallo de mercado, debido a la existencia de efectos externos negativos, al hecho de que pueden producirse efectos a largo plazo cuyo coste es difícil estimar y a la circunstancia de que las consecuencias de no hacer nada hoy pueden ser irreversibles. Esta interpretación no es, desde luego, de aceptación general. Pero muchos expertos la mantienen. Y afirman incluso que, aunque no haya certeza plena de que los costes del cambio climático sean tan elevados como estiman, la probabilidad de que lleguemos a una situación muy difícil es lo suficientemente elevada como para justificar incurrir en gastos equivalentes al pago de una especie de prima de seguro que nos permita cubrirnos frente al coste de un daño potencial.

El gran problema es, sin embargo, determinar qué políticas podrían aplicarse y cuál sería su coste en términos de reducción del nivel del bienestar actual. Y aquí las dudas son grandes. Los argumentos que en el libro se presentan sobre nuevas fuentes energéticas son discutibles; y cuesta aceptar la idea de que las subvenciones que hoy reciben estén especialmente justificadas. Es posible que contribuyan a reducir la generación de externalidades negativas, lo que sería ciertamente, un argumento a favor de las subvenciones. Pero lo que vemos –y el caso español es muy claro– es un conjunto de estrategias por parte de buscadores de rentas que producen energías renovables básicamente para conseguir el dinero del contribuyente. No es éste el caso, ciertamente, de la energía nuclear, que debería ser apoyada desde el punto de vista de los ecologistas como la solución más eficiente para frenar el cambio climático y, sin embargo, es criticada en grado aún mayor que las energías que emiten a la atmósfera grandes cantidades de los gases que provocan el efecto invernadero. Nos guste o no a los economistas, en este debate se discute también de cuestiones que poco tienen que ver con los costes o la eficiencia.

Llama la atención el autor, acertadamente, sobre una circunstancia que a menudo se pasa por alto: todas las energías que se han ido utilizando a lo largo de la historia fueron, al principio, más caras que aquellas a las que venían a sustituir. La luz eléctrica, por ejemplo, era inicialmente cuatro veces más costosa que la de gas. Y muchos otros ejemplos podrían mencionarse. Esta idea se relaciona en la obra con la conocida teoría de Schumpeter sobre la destrucción creativa del capitalismo, de acuerdo con la cual la economía de mercado progresa haciendo desparecer las viejas actividades económicas y, por tanto, las empresas que a ellas se dedicaban; para sustituirlas por otras que, bien satisfacen nuevas necesidades, bien ofrecen los bienes y servicios demandados por los consumidores de una forma más eficiente.

¿Puede aplicarse esta idea al sector energético? Sin duda; y es razonable pensar, por tanto, que, como ya ha sucedido en otras ocasiones, las actuales fuentes de energía serán sustituidas por otras no sólo más económicas, sino también menos contaminantes. Pero no puede olvidarse una cuestión fundamental. La teoría de la destrucción creativa se basa en el principio de que son las fuerzas mismas del mercado las que llevan a cabo estos procesos. No se ha planteado como el resultado de la corrección consciente y coordinada de un fallo de mercado, que este sería incapaz, lógicamente, de detectar y resolver por sí mismo.

La tesis del profesor Terceiro – y con ella concluye el libro – es que es preciso que se produzca lo antes posible una actuación internacional en este campo, y que este tema debería ser, además, uno de los criterios orientadores de las políticas contra la actual crisis –porque tanto la tecnología como los instrumentos políticos y económicos que son necesarios ya existen–. El problema, sin embargo, es que pueden existir serias contradicciones entre la aplicación de las medidas a corto plazo que la crisis exige y un objetivo a larga vista como es la lucha contra el cambio climático. Solo un ejemplo: ¿es éste el mejor momento para pasar del coche de gasolina al coche eléctrico?

Al margen de las dudas que algunas conclusiones del libro puedan plantear, la obra de Jaime Terceiro es una de las exposiciones más lúcidas que conozco en defensa de la lucha contra el cambio climático. Y el libro tiene la gran virtud de que puede –y debe– ser leído con atención por ambos bandos. A los escépticos les suministra ideas sólidas para la reflexión; y a los fundamentalistas sentido común y argumentos coherentes para la defensa de sus propias posiciones.

Por Francisco Cabrillo
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