Todas las presuntas treguas de ETA han sido trampas para ganar tiempo
ETA, golpeada pero viva
viernes 10 de julio de 2009, 01:17h
El hallazgo de un zulo en el que ETA guardaba gran cantidad de armas y explosivos en el sur de Francia ha sido un segundo y duro golpe para la organización terrorista en pocos días. Máxime si se tiene en cuenta que lo allí encontrado estaba en perfectas condiciones, listo para ser utilizado en cualquier momento. Si a ello le sumamos el intento de fuga en helicóptero que algunos terroristas del llamado “núcleo duro” pretendían llevar a cabo desde una cárcel española, obtenemos un diagnóstico esperanzador, a la par que sumamente preocupante: ETA entiende que necesita volver a actuar con éxito y urgentemente.
A decir verdad, los terroristas nunca han renunciado a la que es su única vocación porque es lo único que saben hacer: la violencia. A lo largo de su trayectoria ha habido algunos casos de disidencia o búsqueda de posturas políticas, pero han sido pocos. La mayor parte del nacionalismo radical -con la imprescindible pasividad del mal llamado “moderado”, a quien le unen los mismos objetivos- ha visto siempre legítimo que un grupo de desalmados asesine y destroce en nombre del pueblo vasco, ese al que tanto dolor han causado.
Todas las presuntas treguas de ETA han sido trampas para ganar tiempo y notoriedad y, de paso, rearmarse. Por eso, aunque por fortuna ahora sus acciones hayan disminuido, sigue ahí, dispuesta a actuar. Sus zulos, sus comunicados y sus planes de fuga así lo acreditan. De ahí que no pueda bajarse la guardia, ya que la lucha contra los asesinos ha de proseguir hasta que todos ellos estén a disposición de la justicia. Y si bien la labor policial es clave, no lo es menos la judicial y la política, ahogando las fuentes de financiación que, a la postre, son el verdadero talón de Aquiles de ETA. Sin dinero no se pueden comprar explosivos y, sin representación en las diversas instituciones, no hay dinero. De momento, el nuevo gobierno vasco ya les ha cerrado más de un grifo, y eso les pone nerviosos. Que sigan así. Hay que irles conduciendo del desengaño, a la frustración; de la frustración al desánimo y, del desánimo, al desistimiento. Hasta que terminen de comprender que la violencia sólo lleva a la cárcel, que no a una mesa de negociación. Gobierne quien gobierne.